Ensayo: La Vigencia del Pensamiento Marxista de Ruy Mauro Marini y la Teoría de la Dependencia*

Ruy Mauro Marini fue un sociólogo brasileño , que tras el golpe de Estado en Brasil al gobierno de Joao Goulart en 1964, se exilia en Chile y después en México, donde fue fundamental para la consolidación del Centro de Estudios Latinoamericanos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.  Su contribución más relevante es el planteamiento  de la Teoría de la Dependencia, obra clave para entender la acumulación capitalista de las potencias imperialistas a costa de la explotación y endeudamiento de los países latinoamericanos.


 

marini v

Por: Adrián Sotelo Valencia**

(A Ruy Mauro Marini, In Memoria).

 

Introducción.

            En la ciudad brasileña de Río de Janeiro falleció Ruy Mauro Marini en el año de 1997 después de una larga enfermedad. Valga el presente, como un homenaje cuyo objetivo es exponer, aunque de manera breve, su pensamiento y su obra para mostrar su vigencia actual.

Una apreciación personal.

            Conocí a Ruy Mauro Marini en el año de 1975 siendo estudiante de licenciatura en sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. En esa época él tenía – con algunas interrupciones-, varios años de estar exiliado de su país, Brasil, a raíz del golpe militar de 1964.

            Era profesor de la asignatura: Historia Mundial Económica y Social, en la que desde siempre mostró un alto y profundo dominio del tema. Pero lo que más sorprendía, era su profundo conocimiento de la historia latinoamericana y en particular de Brasil que, a diferencia de otros, él situaba en dimensiones abstractas y concretas que permitían entenderla dentro de un contexto global y dinámico.

            Lo mismo podemos decir con relación a otras materias que impartió, no solamente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, sino en otras instituciones de educación superior y de posgrado. En la Facultad de Economía de la UNAM, fue fundador, profesor e investigador de la División de Estudios de Posgrado y llegó a ser Profesor Titular de Tiempo Completo con la más alta categoría.

            Respetado por amigos  y enemigos, Marini siempre mostró honestidad y rigurosidad en el análisis teórico de los fenómenos sociales. Es imborrable la huella que dejó en México en poco más de 20 años de estancia, la mayor parte de los cuáles la pasó en este país. Como formador de importantes intelectuales mexicanos y de generaciones de jóvenes que fueron orientadas y estimuladas por él, Marini encabeza esa lista privilegiada de críticos marxistas y humanistas que son imprescindibles para iluminar el cambio social radical y el desarrollo de la humanidad. Fue dinámico, sensible y atento al desarrollo de los acontecimientos contemporáneos. Siempre tenía a la mano el concepto, la categoría y la hipótesis para cotejarlos creativa y rigurosamente con la realidad. Nunca imponía sus puntos de vista; era respetuoso y sensible a lo que otros pensaban, por eso gustaba de escuchar y, luego, exponer su pensamiento.

            Cuando dictaba cátedra frente a multitudes estudiantiles; cuando exponía sus ideas magistrales en los auditorios universitarios y debatía con propiedad en los diversos foros y eventos en los que en vida siempre fue muy activo – (seminarios académicos, congresos, mesas redondas, conferencias y, por supuesto, en sus escritos) -, Marini nunca rehuía la discusión; la abordaba con serenidad y, a diferencia de quienes renegaban de sus convicciones, exponía libremente y sin tapujos su filiación a la doctrina marxista y su inclinación por un mundo mejor que, más allá del capitalismo, él veía que había que luchar porque encarnara en el socialismo democrático. Esta fue una convicción que lo acompañó toda su vida.

 El pensamiento de Marini y el marxismo.

            Marxista convencido, Ruy Mauro Marini es más conocido en los círculos académicos universitarios en México por su obra Dialéctica de la dependencia que, frente a quienes pregonan una supuesta “crisis de los paradigmas” y del pensamiento latinoamericano de los años setenta y ochenta y a quienes él siempre supo responder y rebatir con sólidos argumentos, configura ya una obra clásica de lectura obligatoria dentro de la literatura del pensamiento latinoamericano contemporáneo y de las ciencias sociales en general, como lo confirma laInternational Sociological Associationquela ha clasificado entre las obras más importantes del siglo XX, al lado de obras universales como One Dimensional Man de Herbert Marcuse; Phenomenology of Perception de Maurice Merlau-Ponty, Marxist Theory of Alienation de Isvan Meszaros, Political Power and Social Theory de Barrington Moore; Value in Social Theory de Gunnar Myrdal, Essai sur la qualification du travail de Pierre Naville; Structure and Process in Modern Societies de Talcott Parsons o The Principies of Genetic Epistemology de Jean Piaget.

            Quien no conoce Dialéctica de la Dependencia, no conoce su obra ni a su autor; pero también hay que decir que, hoy, para comprenderlos hay que mirar el conjunto de sus escritos distribuidos en periódicos, revistas, memorias, libros y documentos.

            El autor de Dialéctica escribió obras de importancia capital como Subdesarrollo y revolución, El reformismo y la contrarrevolución: estudios sobre Chile y su último libro escrito en portugués: América Latina: depêndencia e integração, del queafortunadamente existe versión en español por la editorial venezolana Nueva Sociedad. Además, afortunadamente, de una obra colectiva que él coordinó bajo el titulo: La Teoría Social Latinoamericana en cuatro tomos publicada por Ediciones El Caballito entre 1994 y 1996 y su contraparte pedagógica, Textos Escogidos publicada por la FCPyS, que son contribuciones imprescindibles para la formación de las nuevas generaciones de cientistas sociales de México y América Latina por lo que se convierte en una obra de consulta obligatoria.

            La obra y el pensamiento de Ruy Mauro Marini circulan por las aulas y auditorios de las universidades más importantes de México: en la UNAM, la Universidad Autónoma Metropolitana, en el Instituto Politécnico Nacional, en El Colegio de México, etc., instituciones asentadas en la ciudad de México, así como en universidades de provincia como las Autónomas de Puebla, Zacatecas, Guerrero, Colima, Baja California y en la Universidad Veracruzana, etc., entre las más importantes. En otra decena de instituciones su obra y pensamiento están presentes en las aulas y en las discusiones de profesores y estudiantes interesados en la comprensión crítica del mundo en que vivimos, incluso en países de América Latina y de Europa.

            Una de las condiciones de esta circulación estriba en el hecho de que Marini fue un forjador de generaciones universitarias no sólo en México, sino en otros países de América Latina como Chile, Argentina o Centroamérica. Siempre mostró paciencia y vocación en la orientación de los estudiantes; para canalizar sus inquietudes y asesorar sus tesis de grado y de posgrado en un clima de amistad, diálogo y discusión serena. Era capaz de brindar distintas rutas teóricas y metodológicas, así como de sugerir bibliografía que les sirviera de sustento para el desarrollo de las tesis de grado y de posgrado. Pero siempre fue el análisis crítico y riguroso el eje de su pensamiento.

La embestida neoliberal y la teoría de la dependencia

            México, como toda América Latina, no quedó al margen de la embestida ideológica del neoliberalismo en el curso de la década de los ochenta. Diversas corrientes teóricas fueron marginadas y desplazadas del discurso de las ciencias sociales entre las que se encuentra justamente la vertiente crítico-marxista de la dependencia que impulsaba Marini. Otras corrientes como el neodesarrollismo y el endogenismo arraigado dentro de la tradición de los partidos comunistas latinoamericanos también sufrieron cierto desplazamiento por el pensamiento neoconservador que rearticuló al funcionalismo, al neoestructuralismo y los diversos enfoques de la teoría económica neoclásica en un molde ecléctico, cuya señal era – y es – la de volcar a las economías y sociedades capitalistas a los imperativos del mercado y de las empresas privadas con la mínima intromisión del Estado en la regulación de la economía y de la propiedad de las empresas de la nación.

            La teoría marxista de la dependencia, por conducto de Marini y de otros autores como André Gunder Frank, Vania Bambirra, Orlando Caputo, etcétera, enfrentó el dilema neoliberal rearticulando la dialéctica y la teoría de Marx en una visión global que ponía al desnudo las profundas contradicciones del modo capitalista de producción que los “modelos” macro y microeconómicos” formalizados y matematizados, pretendían ocultar. A pesar de las críticas avasalladoras que en su contra afloraron en la década de los ochenta y en la de los noventa, las críticas a la teoría de la dependencia surtieron un efecto contrario, al reasumir su papel crítico y salir fortalecida de la profunda crisis que el capitalismo latinoamericano experimentó durante la “década perdida”.[1]

            Se equivocaron rotundamente quiénes desde las desvencijadas cavernas ideológicas del eclecticismo y del revisionismo “predijeron” la muerte de la teoría marxista de la dependencia; es éste un pensamiento vivo porque, como escribió Marini en su Memoria“…retomar el hilo de la teoría de la dependencia como punto de partida, significa reencontrar lo mejor del pensamiento de la izquierda…”, aunque ciertamente, como el mismo Marini advierte, ello no signifique dar una respuesta absoluta a la actual problemática latinoamericana y mundial. Esto último, en su momento, es una tarea general del pensamiento crítico y marxista latinoamericano en su conjunto y no obra individual, como se cree, de algunos “intelectuales iluminados”.

            Por ello Marini siempre defendió la tesis de que la teoría de la dependencia, no era una teoría acabada, como tantos críticos sostuvieron erróneamente; sino un esbozo y un proyecto que era, y es, necesario desarrollar. Por eso podemos considerar que Marini forjó los cimientos para construir un pensamiento y una teoría críticos que dieran cuenta, por vez primera, de la naturaleza del capitalismo dependiente de nuestros tiempos sin la interferencia de las teorías dominantes de origen euronorteamericano.[2]

            En la parte final de su Memoria por ejemplo, Marini asienta que: “Cabe concluir insistiendo en un trazo peculiar de la teoría de la dependencia, cualquiera que sea el juicio que de ella se haga: su contribución decisiva para alentar el estudio de la América Latina por los propios latinoamericanos y su capacidad para, invirtiendo por primera vez el sentido de las relaciones entre la región y los grandes centros capitalistas, hacer que, al revés de receptor, el pensamiento latinoamericano pase a influir sobre las corrientes progresistas de Europa y de los Estados Unidos”.[3] Tarea más urgente que nunca en este despuntar del siglo XXI en las universidades, institutos y centros de educación superior y de posgrado, en la medida en que la ideología del autonombrado “pensamiento único” neoliberal se pretende erigir en el Tótem del pensamiento humano para subordinarlo y orientarlo.

            Felizmente en vida, Ruy Mauro Marini escribió su autobiografía intelectual, que recorre su vida hasta 1990, donde el lector puede apreciar la génesis de su pensamiento, así como la trayectoria política e individual de su autor y una relación pormenorizada de sus trabajos publicados e inéditos.[4]  Esa Memoria, de hecho constituye ya un valioso expediente para reconstruir una importante etapa de la izquierda revolucionaria latinoamericana, particularmente, de aquellos países que lo acogieron en su exilio: México y Chile. En ella, aprendemos cómo la formación marxista y el uso de la crítica dialéctica y constructiva, llevaron a Marini a desnudar la esencia conservadora y burguesa de las teorías del desarrollo, fundamentalmente de origen norteamericano; de las corrientes desarrollistas y neodesarrollistas que florecieron en el continente, así como la crítica al endogenismo y al neoliberalismo que en la actualidad está determinando la marcha de nuestras economías y sociedades.

            A diferencia de muchos autores, Marini rompe y ajusta cuentas con la ideología desarrollista de la CEPAL y con la de los partidos comunistas de su época, y aclara el verdadero origen de la teoría de la dependencia: Dice …contrariando interpretaciones corrientes que la ven – (a la teoría de la dependencia, ASV)- como un subproducto y alternativa académica a la teoría desarrollista de la CEPAL, la teoría de la dependencia tiene sus raíces en las concepciones que la nueva izquierda ‑particularmente  en Brasil, aunque su desarrollo político fuese mayor en Cuba, en Venezuela y en Perú ‑elaboró, para hacer frente a la ideología de los partidos comunistas.[5]

            A partir de aquí la teoría de la dependencia caminará por sus propios medios buscando encontrar sus categorías y conceptos en la compleja realidad de la región. Y esta tarea comenzó con la innovación de conceptos originales como superexplotación del trabajo, (que es el eje el pensamiento de Marini); intercambio desigual, Estado de contrainsurgencia y subimperialismo, burguesía integrada y Estado del cuarto poder. Sin olvidar sus importantes contribuciones, en distintos momentos de su vida, al desarrollo de la teoría de la democracia y del socialismo.

            De alguna manera estos conceptos teóricos constituyen la arquitectura de la teoría de la dependencia en el pensamiento de Marini, elaborados como instrumental metodológico y teórico del marxismo vivo y antidogmático. Aplicados al estudio de las economías y las formaciones histórico-sociales de América Latina e, incluso de otros dependientes y subdesarrollados de la economía mundial, esos conceptos analíticos permitieron entender la dinámica oculta y contradictoria que explica, en última instancia, por qué dichos países en el siglo XX han sido – (y siguen siendo como en el actual caso ejemplar de la crisis estructural y quiebra de la economía argentina) -, incapaces estructuralmente para superar las condiciones de dependencia, de subdesarrollo y atraso que en este despuntar de principios de siglo XXI, particularmente a partir de la década de los ochenta, lejos de haberse erradicado, se están profundizado como nunca en la historia reciente.

La historia del subdesarrollo latinoamericano…

            En un artículo denominado “Subdesarrollo y revolución en América Latina”, escrito en  1967, Marini proyecta lo que será una de sus tesis centrales; dice: “Ese ensayo, que refleja lo esencial de las investigaciones que yo venia realizando, desde fines de 1965, resume su contenido en la declaración inicial: ‘la historia del subdesarrollo latinoamericano es la historia del desarrollo del sistema capitalista  mundial’, y se dedica a demostrar que ese subdesarrollo es simplemente la forma particular que asumió la región al integrarse al capitalismo mundial”.[6]

            Tesis ejemplar que mantiene toda su vigencia en la medida en que, al postular que los problemas contemporáneos del subdesarrollo en América Latina, Asia y África, son esencialmente producto del desarrollo inusitado del capitalismo industrializado del siglo XX, no hace más que poner al desnudo una realidad contradictoria que se nos impone todos los días en nuestras vida económica, social, política, cultural y en nuestros salarios y condiciones de vida y de trabajo. Pero en un nivel más general y macroeconómico hay que denunciar el monstruoso endeudamiento externo de las economías subdesarrolladas para ilustrar un mecanismo eficiente, moderno y de corte financiero que “subdesarrolla” a nuestros países, al mismo tiempo que coadyuva a la ampliación del proceso de concentración y centralización del capital en los centros desarrollados como nunca se había visto.

            Esta tesis, que en su momento fue combatida por griegos y troyanos, en el fondo explica la actual reestructuración de la economía mundial en el curso de la década de los ochenta y la configuración de nuevos protagonistas hegemónicos en el mundo, como Japón, Alemania y los Estados Unidos, reservándose, como Marini decía, las franjas duras del proceso productivo y tecnológico de punta, mientras que en los países dependientes se provoca el endeudamiento externo -(con las transferencias de valor que este proceso implica)-, así como el creciente proceso de des-industrialización que dichas economías vienen experimentando en los últimos años en toda América Latina, pero ejemplarmente en los que más se desarrollaron como México, Brasil, Argentina y Chile.

            En este contexto, al decir de Marini, Dialéctica de la dependenciaera un texto innegablemente original, habiendo contribuido para abrir nuevos caminos a los estudios marxistas en la región y colocar sobre otras  bases  el estudio de la realidad latinoamericana.

            “Al revés de seguir ese raciocinio y fiel a mi principio de que el subdesarrollo es la otra cara del desarrollo, yo analizaba en qué condiciones la América Latina se había  integrado al mercado mundial y cómo esa integración: a) funcionaba para la economía capitalista mundial y b) alteraba la economía latinoamericana. La economía exportadora, que surge a mediados del siglo XIX en los países pioneros (Chile y Brasil), generalizándose después, aparecía, en esa perspectiva, como el proceso y el resultado de una transición al capitalismo y como la forma que asume ese capitalismo, en el marco de una determinada división internacional del trabajo. Aceptado esto, las transferencias de valor que de allí surgían no podían ser vistas como una anomalía o un estorbo, sino antes como la consecuencia de la legalidad propia del mercado mundial y como un acicate al desarrollo de la producción capitalista latinoamericana, sobre la base de dos premisas: abundancia de recursos naturales y la superexplotación del trabajo (la cual presuponía abundancia de mano de obra). La primera premisa daba como resultado la monoproducción; la segunda, los indicadores propios de las economía subdesarrolladas. La industrialización operada posteriormente estaría determinada por las relaciones internas y externas de producción, constituidas sobre la base de esas premisas. Resuelta así, a mi entender, la cuestión fundamental, esto es, el modo como el capitalismo afectaba la esencia de la economía latinoamericana, la formación de plusvalía, yo pasaba a preocuparme con la transformación de ésta en ganancia y con las especificidades que esa metamorfosis encerraba. Algunas indicaciones, referentes al punto al que llegó mi investigación están contenidas en el texto y en otros trabajos escritos en esa época, pero yo sólo resolvería el problema algunos años  después, en México”.

Y efectivamente los abordó en posteriores escritos donde descubrirá y afinará las causas de las recurrentes crisis de la economía latinoamericana. Dice Marini: “En relación a las cuestiones teóricas colocadas por la Dialéctica de la dependencia, yo las retome, en ese tercer exilio, en tres niveles: el ciclo del capital en la economía dependiente, la transformación de la plusvalía en ganancia y el subimperialismo. En lo que se refiere al ciclo del capital, la investigación partió de la relación circulación-producción-circulación, aplicándola, primero, a los cambios de la economía brasileña, a partir del primer choque del petróleo; objeto de intervención en el II Congreso Nacional de Economistas de México, en 1977, que consta en la Memoria del evento, el texto evolucionó para el ensayo ‘Estado y crisis en Brasil’, publicado por Cuadernos Políticos. Y, en seguida, en el plano de la teoría general, analicé, a la luz de esa relación, el movimiento de la economía dependiente en el contexto del ciclo del capital‑dinero; ese fue el tema de la conferencia pronunciada en seminario sobre la cuestión agraria y su relación con el mercado, cuyo texto se incluyó en Mercado y dependencia, un reading publicado en 1979.”(Cusivas nuestras).

            En 1980, la revista mexicana Cuadernos Políticos, publicó el trabajo: Plusvalía extraordinaria y acumulación de capital”, (ensayo de disertación por oposición por concurso abierto para profesor titular de la facultad de Economía de la UNAM),  en la cual Marini expone: “…dividido en tres secciones. En la primera,  expongo los esquemas y entrando en la polémica que suscitaran en diferentes momentos de la historia del marxismo, busco mostrar la finalidad específica que cumplen en la construcción teórica de Marx: la de la necesaria compatibilidad de las magnitudes de valor producidas en los distintos departamentos de la economía y analizo las tres premisas que tanta discusión causaran: a) la exclusión del mercado mundial, b) la existencia de apenas dos clases y c) la consideración del grado de explotación del trabajo como factor constante. En la segunda, parto de la variación de ese último factor, examinando los efectos de los cambios en la jornada, en la intensidad y en la productividad sobre la relación del valor de uso‑valor y sobre la distribución. En la tercera sección, verifico el uso de los esquemas por tres autores: Maria da Conceição Tavares, s/d., Francisco de Oliveira e Mazzuchelli, 1977, e Gilberto Mathias, 1977, mostrando que la primera, además de no romper de hecho con el esquema tradicional cepalino (agricultura‑industria‑Estado), confunde el valor de uso y valor; los segundos, captando con agudeza la contradicción moneda nacional‑dinero mundial, acaban por fijarse sólo en el movimiento de la circulación; y el tercero, que nos brinda un brillante análisis sobre el papel del Estado en la determinación de la tasa de ganancia, se olvida de considerar la relación lucro‑plusvalía (retomamos esa discusión en México, en aquél año, ocasión en que Mathias admitió haberse equivocado en la crítica que me hacia, en su trabajo, al respecto de la superexplotación del trabajo). Ese ensayo, probablemente, el menos conocido de mis escritos es un complemento indispensable a Dialéctica de la dependencia, en la medida en que expresa el resultado de las investigaciones que yo comenzara en Chile, sobre el efecto de la superexplotación del trabajo en la fijación de la plusvalía extraordinaria“.[7]

            He incluido esta extensa cita solamente para mostrar cómo había una articulación lógica y dialéctica en los escritos de Marini, siempre articulada a las nociones fundamentales que originalmente levantara en Dialéctica de la dependencia y que nada, definitivamente, tenían que ver, como afirmaban erróneamente los detractores del pensamiento marxista de la dependencia, con el estructuralismo cepalino o con la teoría de la modernización de factura funcionalista centrada en el tránsito de las sociedades tradicionales a las presuntamente modernas e industriales. Esta imbricación, a mi parecer, debe constituir un eje rector para continuar con el desarrollo de su pensamiento y de su teoría en el marco general de desarrollo del marxismo en el siglo XXI como la única doctrina y metodología crítica al capitalismo en todas sus modalidades.

En segundo lugar, el método que él utilizó, consistente en partir de la economía mundial para después, atender los problemas internos de los países dependientes -(método que siempre confrontó con las tesis endogenistas) -, debe ser retomado a la luz de los cambios recientes de la economía capitalista que, tal y como Marini la vislumbrara, hoy se proyecta como una verdadera economía global capaz de articular a las economías nacionales cada vez más en torno de “bloques comerciales” que las sobredeterminan. En el caso de las economías dependientes, ese nuevo proceso de mundialización no ha acarreado un “desarrollo autónomo” (tal y como proponía el teorema “centro/periferia” de la CEPAL) que garantice su continuidad en términos de alcanzar etapas más complejas y maduras del proceso de industrialización. Por el contrario, a lo que se está asistiendo es, en cierto modo, a la resurrección de la “vieja” economía exportadora del siglo pasado pero sobre “bases modernas”, por ejemplo, centradas en el sistema financiero especulativo, la importación de tecnología de punta, pero a cambio de sacrificar los procesos “endógenos de desarrollo” de la industria y de los mercados internos. Esta idea Marini la expone, por ejemplo, en su libro: América Latina: dependencia e integración. Y de ella hay que sacar todas sus conclusiones en materia de desarrollo y crecimiento económico y de problemas ya más concretos como sus efectos en el empleo, en el salario y en la calificación de la fuerza de trabajo que, como subproducto de ese proceso de reestructuración capitalista, cada vez más se precariza configurando un proceso de extensión de la superexplotación que está exigiendo, en todas partes, radicales cambios político-institucionales de las relaciones laborales y, en general, del llamado mundo del trabajo.

            En su versión más radical, la teoría marxista de la dependencia no admite “reformar el capitalismo” como pregonan todos los gobiernos de pseudoizquierda y socialdemócratas de todo signo ligados a la llamada “tercera vía”; sino asumir el necesario tránsito hacia el socialismo original, libertario y profundamente democrático que sí avance en superar el régimen de la propiedad privada de los medios de producción, de la explotación de la fuerza de trabajo por el capital y el sistema de dominación imperialista que tiene en el Estado a su principal aliado, como plantea en numerosos escritos el  norteamericano James Petras.

            Considero que estas son algunas reflexiones que ameritan rendir un homenaje a quien tanto las ciencias sociales como la intelectualidad crítica y de la izquierda revolucionaria deben considerar como un verdadero intelectual orgánico del cambio económico-social a favor de los trabajadores y de los pueblos oprimidos y explotados de los países latinoamericanos y dependientes de la periferia del sistema capitalista-imperialista mundial.

* Publicado en la Revista Tareas No. 111, Centro de Estudios Latinoamericanos “Justo Arosamena”, Panamá, R. de Panamá, mayo-agosto de 2002, pp. 75-87.

** Investigador Titular del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

[1] Theotonio Dos Santos incluye una exhaustiva lista de autores interesados en la teoría de la dependencia. Véase su libro A teoria da dependencia, balanco e perspectivas, Civilicacao Brasileira, Rio de Janeiro 2000 y su artículo: “Fernando Henrique Cardoso e a Teoria da dependencia”, Revista  Politica e administracao#4, FESP-RJ, 1994, pp. 64-63.

[2] Este punto se retoma y desarrolla en Jaime Osorio, Las dos caras del espejo, ruptura y continuidad en la sociología latinoamericana, Triana Editores, México, 1995

[3] Ruy Mauro Marini, Memoria, s/f, versión en disquette, p. 70.

[4] Entre otros: “Estado y crisis en Brasil”, Cuadernos Políticos núm. 13, julio-septiembre de 1977; “Las razones del neodesarrollismo” (respuesta a F.H. Cardoso y J. Serra), Revista Mexicana de Sociología, Año XL/VOL. XL, Núm. Extraordinario (E), IIS-UNAM, México, 1978, 57-106.; “El ciclo del capital en la economía dependiente”, en Úrsula Oswald (coord.), Mercado y dependencia, México, Nueva Imagen, 1979; “Plusvalía extraordinaria y acumulación de capital”, Cuadernos Políticos No. 20, México, abril-junio de 1979; Sobre el patrón de reproducción de capital en Chile, México, Cuadernos de CIDAMO No. 7, 1981; Crisis, cambio técnico y perspectivas de empleo, Cuadernos de CIDAMO No. 9, 1982.

[5] Ibid., p. 9

[6]Memoria, p.18 .

[7] Ibid., Memoria, p.53-55.

 

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