Brasil: el juego de la muerte

Existe otra clase social, que no asistirá a los partidos de futbol, que no le teme a la muerte porque ya están muertos; analfabetas disfuncionales con nuevos códigos, lenguaje y método de lucha, que los políticos modernos ignoran; como ignoran que Edson Arantes Do Nascimento, Pelé, nació en la pobreza extrema, negro en una sociedad racista, ahora tiene gloria y poder, que gano una copa para su papá en 1958.


 

brasiljuego

Por: Octavio Aristeo López

La Fédération Internationale de Football Association (FIFA) reconoce a través de su secretario general Jérôme Valcke, que Brasil es un “infierno” por la organización del mundial de futbol desde 2007, cuando fue nombrado organizador y anfitrión de la Copa Mundial de la FIFA 2014. Incluso Joseph Blatter, critica el gobierno brasileño por su conducta represora contra el pueblo. No olvidemos la masacre de estudiantes en Tlatelolco en  México 1968.

El aumento de asesinatos de niños de la calle y el crecimiento en número de niñas sexo servidoras de Brasil, por la situación económica que padecen, fomentan el turismo sexual y no el deportivo, a pesar de la limpieza de los indeseables que quieren ocultar con sus casuchas de cartón, sacarlos de las zonas urbanas, y disminuir la presencia de los cárteles de la droga, en especial el Comando Vermelh. Y como todo gobierno en el mundo invierte mucho dinero para tener una imagen aceptable y progresista.

Viven un sueño, construyen un sueño  y la realidad los deja perplejos; los grupos sociales se organizan por Internet para “cambiar Brasil”, “un nuevo Brasil” es una pesadilla para la clase gobernante; la mayoría son adolescentes, son jóvenes, ya no respetan símbolos de poder y no tienen líderes vivibles ¿Con quién negociar?

J. M. Machado de Assis (1839-1908), escritor y poeta brasileño, descendiente de esclavos libertos, conoce muy bien el espíritu brasileño, su locura. Señala en uno de sus famosos cuentos literarios: “De tal modo, señaló algunos personajes célebres, Sócrates, que decía tener un demonio familiar; Pascal, que veía un abismo a su izquierda; Mahoma, Caracalla, Domiciano, Calígula, etcétera, un alud de casos y personas con las que se entremezclaban entidades odiosas, y entidades ridículas” (El alienista)

El entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva presentó a Brasil como un país emergente que finalmente ingresaba a la prosperidad. Con abundantes recursos naturales, como mineral de hierro, tierras y petróleo; dijo que encontrarían financiamiento privado en la realización de la Copa y que proporcionarían un impulso a la economía de largo plazo. El más importante de estos sería una mejoría al transporte público, pero  no logró el financiamiento privado y al final se están invirtiendo fondos públicos.

En 2010, Brasil, tuvo un crecimiento económico de 7,5% en 2010, después fue a la baja debido a la caída de los precios de las materias primas, según señalan especialistas brasileños. La nueva clase media consumidora está descontenta por los elevados impuestos, tiene grandes deudas en sus tarjetas de crédito, en medio de escándalos de corrupción y mala administración de sus autoridades gubernamentales, sueñan con “cambiar a Brasil.

Pero desde hace aproximadamente un año, aquí ya se juega el juego de la muerte, que tiene como árbitro una tiranía burocrática en conflicto, aliada con grupos financieros poderosos, con representantes políticos hundidos en la corrupción en la organización y construcción de la infraestructura para la señalización de la Copa Mundial de la FIFA 2014;  que está destinando fondos públicos en proyectos inconclusos en lugar de invertir en servicios sociales como salud, transporte, educación, vivienda, entre otros.

¿La organización del futbol en Brasil será un proyecto inconcluso? Porque, no solo significa un espectáculo, es una derrama económica pequeña (según cálculos de Moody’s Investors Service será de US$2,2 billones y temporal (empleo y turismo); sino también es una derrama de sangre, con un pueblo inconforme por la profunda desigualdad económica y política; algunos sectores políticos y económicos se benefician de la protesta, las manifestaciones callejeras saben de futbol pero no ignora que tiene derecho de vivir.

El mundial de futbol es un claro un negocio para el sector económico y político. El mundial organizado por el gobierno brasileño será el más caro de la historia. Esto decepciona a la clase media y pobre de Brasil.

Entonces, los brasileños están muy molestos, no con el futbol, que es  para ellos como un fervor religioso, ni con la selección nacional, ni con la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014; solo con la organización de la Copa por sus líderes políticos corruptos que ya no los representan.

El futbol juega para legitimar al gobierno de Dilma Rousseff, pero existe una nueva generación de jóvenes de clase media indignados y furiosos por la clase política corrupta que no les permite pasar.

Provocan un clima de inquietud en el gobierno de Dilma Rousseff, vinculado en un panorama político electoral que busca la reelección; el próximo 15 de octubre de este año, los brasileños elegirán Jefe del Poder Ejecutivo y representantes del Poder Legislativo, por lo que existe confrontación de poderes políticos; en algunos sectores dentro del gobierno, del Poder legislativo y poderosos empresarios conservadores,  quienes están unidos en lucrar con este ambiente político; por lo mismo, pueden dinamizar  la inconformidad de los jóvenes y no tan jóvenes manifestantes.

Este clima anti Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, puede afectar lazos económicos internacionales y la geopolítica regional y mundial del gobierno brasileño, podría impedirle consolidarse como una potencia sudamericana. El bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se reunirán el próximo 15 de julio, sus líderes políticos tratarán de llegar a un acuerdo en la creación de un banco multilateral que apoye a proyectos de infraestructura y sea un contrapeso al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial. Lo que seguramente preocupa al gobierno norteamericano, que pueda ya estar jugando su partido. Empresas militares privadas como Academi, están entrenando a fuerzas de seguridad brasileños; es otra forma de ganar mucho dinero como lo hicieron en principal empresa Irak y Afganistán.

Brasil, tiene hegemonía futbolera, es la sexta economía del mundo, pero con niveles de desigualdad; es octavo país con reservas petroleras en el orbe; tiene una relación con el gobierno norteamericano aceptable; posee un ejército de elite bien armado y entrenado por el ejército norteamericano para hacer una limpieza social eficiente, incluso asesinar a los que se oponen, etcétera. Por lo tanto, es un país fuerte que causa ambición entre su élite gobernante.

Por ello, el grupo gobernante autoritario, la clase política cómoda, conservadora y los grupos financieros dificultan la reforma política de Dilma Rousseff; usufructúan y aumentan la tensión de los descontentos sociales para criminalizar y reprimir con el uso de las fuerzas armadas policiacas (calculan aproximadamente 157, 000 elementos); así, obstaculizar la construcción democrática con una guerra de baja intensidad, en contra de los reformistas y de la participación ciudadana (la reforma política lleva más de 15 años discutiéndose), que les atemoriza por la pérdida de sus privilegios. Así sucedió en México, China y Grecia.

El mundial de Futbol es un entretenimiento masivo, es un espectáculo, una derrama económica y altera por el momento la vida cotidiana en aquel país. Las manifestaciones callejeras e  inconformidades  expresan  las profundas desigualdades económicas y políticas.  Sectores de la población aprovechan para manifestar su disgusto, tal como sucedió en México, en China, en Atenas, ante los gobiernos que quieren demostrar desarrollo, prosperidad, atraer inversión, derrame económico, captar la atención de los medios de comunicación mundial.

A éste grupo de brasileños y no brasileños que se benefician del futbol, (como los intereses económicos norteamericanos), no les interesa la elevada tasa de mortalidad infantil, ni que el pobre se reproduzca en la miseria; a estos pobres brasileños no les importa morir porque ya están muertos, es la conciencia social de un pueblo que vive en villas miserables en las dos ciudades de mayor importancia: Río de Janeiro y en la periferia de Sao Paulo; surgen y se forman seres humanos que luchan por el derecho a sobrevivir, tienen sus reglas, su propio lenguaje que les permite platicar con los muertos, alejadas de las instituciones: no tienen esperanza y la manifiestan en sus movimientos sociales anti Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014.

Seres humanos que en su propia cultura no oficial buscan la muerte, juegan a la muerte entre ellos mismos y con los aparatos opresores militares y policiacos del gobierno brasileño; están jugando no con un árbitro imparcial, sino con un árbitro parcial, del gobierno autoritario que está a favor de empresarios poderosos que ven el futbol como negocio, y tienen miedo a la muerte por el odio que generan entre ellos mismos por su ambición y egoísmo.

“Lo que le pide es que arbitremos un medio para contentar al pueblo. Unámonos, y el pueblo sabrá obedecer.” (El alienista)

Algunos críticos del futbol, señalan que los partidos ya están negociados, y los árbitros saben de estos negocios. Es el dinero, el que juega y la política a nivel mundial. Es un circo deportivo, que algunos aprovechan en beneficio como cortina de humo, principalmente los empresarios y los gobernantes.

Un ejemplo claro y contundente: en México el análisis, discusión y aprobación de los dictámenes de las leyes secundarias de la reforma energética están programados durante el desarrollo de los partidos del mundial de futbol. En política ni existen coincidencias, desde meses está programado el empalme del calendario de leyes energéticas con fechas de partidos que la selección mexicana juega en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014.

Los brasileños admiran a México, es como un hermano mayor latinoamericano, a pesar del frío de los dos mundos; el tráfico que eleva la contaminación y el número de ricos y el metro subterráneo que construye una ciudad de pobres; la comida y sus tacos de engorda; el sabor y el color del lenguaje que a todo pone nombre; la guerra de la publicidad de los gobernantes y sus costos más que en inversión pública; y la propina por un servicio, el orgullo nacionalista  y regionalista que permite viajar en el tiempo, ante los extranjeros que se divierten como turistas; el abismo que existe entre los que ganan 6 mil pesos mensuales y el que gana 6 mil pesos diarios, en un país rico en recursos naturales; en el que existen dos precios en los productos y dos formas de vida, la del rico y la del pobre; el drama y los afectos, la calidez, el honor y la vergüenza sobre todo en el futbol; la desnudez y la muerte que rescata la prensa amarillista; el color amarillo y verde; el festejo de la muerte con tequila o mezcal; el recuerdo que no deja descansar al muerto, a los muertos, que sigue luchando en la vida y en los sueños.

Por lo mismo, la FIFA, señala que la afición mexicana al futbol será abundante en Brasil, aproximadamente asistirán 40 mil, que harán “Olas y cantar Cielito Lindo”.

Existe otra clase social, que no asistirá a los partidos de futbol, que no le teme a la muerte porque ya están muertos; analfabetas disfuncionales con nuevos códigos, lenguaje y método de lucha, que los políticos modernos ignoran; como ignoran que Edson Arantes Do Nascimento, Pelé, nació en la pobreza extrema, negro en una sociedad racista, ahora tiene gloria y poder, que gano una copa para su papá en 1958.

“No eran gritos callejeros, eran susurros de entrecasa, pero la hora de los gritos no estaba lejana. El terror crecía; se avecinaba la rebelión….-¡Hay que derrocar al tirano!” (J. M. Machado de Assis, El alienista)

Por ello, el expresidente Lula da Silva, defiende las manifestaciones y las protestas callejeras; es un llamado a la mandataria Dilma Rousseff, antigua guerrillera y luchadora contra la dictadura militar brasileña.  La misma que desalojó a la tribu kayapó, un pueblo indígena de la región amazónica de Mato Grosso en Brasil, para construir una presa hidroeléctrica.

Al hallar el silencioso misterio de la oscura noche, seguro también de que aquella excelsa diosa ejercía su majestad soberana, y de que todas las cosas humanas se regían por su providencia, y que no tan sólo los animales domésticos y los salvajes, sino también los objetos inanimados, subsistían por la influencia divina de su luz y de su poder… A ti responden los astros; por ti vuelven las estaciones, se alegran los dioses, se muestran dóciles los elementos. A una indicación tuya soplan los vientos, se hinchan las nubes, germinan las simientes, crecen los gérmenes. Temen a tu majestad los pájaros que cruzan los cielos, los animales salvajes que van errantes por los montes, las serpientes que se ocultan bajo la tierra, los monstruos del océano. (Apuleyo, Capítulo XI de la novela La metamorfosis o El asno de oro).

En Brasil se está dando el juego de la muerte…

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