La TV de ficción en México y América Latina

La ficción televisiva hoy en día juega un papel fundamental dentro de nuestra sociedad así como también en su poder adquisitivo para las empresas que las producen y para las que las reproducen ya que no existe un perfil de televidente concreto para la ficción televisiva. Salvo excepciones como los formatos claramente dirigidos a los más pequeños, el resto de producciones suelen ir dirigidas a todos los públicos,  es ahí la clave en la que yace su poder económico.


 

Por: Mario Alberto Victorino Rodríguez

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Ficción.(Del lat. fictĭo, -ōnis).

  1. f. Acción y efecto de fingir.
  2. f. Invención, cosa fingida.
  3. f. Clase de obras literarias o cinematográficas, generalmente narrativas, que tratan de sucesos y personajes imaginarios. Obra, libro de ficción.

La ficción televisiva hoy en día juega un papel fundamental dentro de nuestra sociedad así como también en su poder adquisitivo para las empresas que las producen y para las que las reproducen ya que no existe un perfil de televidente concreto para la ficción televisiva. Salvo excepciones como los formatos claramente dirigidos a los más pequeños, el resto de producciones suelen ir dirigidas a todos los públicos,  es ahí la clave en la que yace su poder económico.

Por otro lado, la ficción permite mejor que cualquier otro género el fenómeno de la repetición, cuantas veces no hemos visto, una y otra vez, capítulos retransmitidos. Engancharse a ellas es fácil, ya que son, la mayoría de las veces, historias fáciles de digerir. A través de la experiencia lograda en los distintos años, las productoras, y en general todos los que obtienen un beneficio económico de ellas cada vez han perfeccionado más su elaboración. Tanto así que cada vez vemos más televisión, no solo en México sino en gran parte de Latinoamérica.

En 2011, el tiempo de exposición a la televisión (promedio diario por televidente) en México fue de cuatro horas con 45 minutos, esto es 23 minutos más que hace 10 años, según la agencia Ibope AGB[1].

El estudio Media Performance 2011, elaborado por la firma, reveló que el tiempo total de consumo de televisión dentro de un hogar mexicano fue de nueve horas con 25 minutos en promedio, es decir 50 minutos más que en el año 2000.

Los argentinos ven televisión un promedio de 6 horas al día. Los brasileños ven un aproximadamente de 20 horas de televisión a la semana. En Perú tienen un promedio de 3 horas con 20 minutos al día viendo TV. El 74% de los chilenos ven televisión todos los días y los chilenos miran un promedio de 3 horas con 51 minutos de televisión al día. En Colombia el grupo más grande de televidentes en el país tienen entre 5 y 17 años de edad y que estos ven un promedio de 4 horas de televisión al día. El 77% de los uruguayos ven la televisión cada día. Sin embargo, en este caso, no se especificó la cantidad de horas al día o a la semana que los uruguayos pasan viendo la televisión. Esto solo por mencionar algunos países.[2]

En años anteriores la ficción que se reproducía en Latinoamérica era propia de esta demarcación, eran producciones limitadas a capacidades y características de cada territorio, pocas eran las series en lengua extranjera que se transmitían y aún menor sin recurrir a un doblaje propio de la lengua de cada país (Alfred Hitchcock presenta, Alf, Bonanza, El Auto increíble, Guardianes de la Bahía, etc.).

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Estas series normalmente son obras audiovisuales que no tienen muchos decorados donde centrar la acción, lo que facilita las grabaciones y suponen un ahorro notable en los costes.Desde el punto de vista de la dramaturgia es una consecución episódica de relatos que contiene un número fijo de personajes relacionado por unas tramas que, o se continúan durante varios episodios o concluye en cada entrega[3]

Dentro de las ficciones reproducidas y que en su mayoría vienen del extranjero está la miniserie (aunque también las hay producidas en nuestra región) denominada así así por el número limitado de entregas, no así por sus costes de producción, equiparados muchas veces a producciones de cine. Algunas de las más vistas en Latinoamérica fueron (Band of Brothers, The Pacific, Hitler: El reinado del mal, etc.). Estás producciones muchas veces elevaron los niveles de raiting a tope, se caracterizan por ser habitualmente de entre dos y cuatro episodios y todos tienen una única trama principal que se va resolviendo en cada emisión. Cada capítulo se cierra con un momento de clímax que genera una expectativa en el espectador que le “condena” a ver el siguiente. Normalmente su programación es semanal, aunque también se prodiga la continuidad en dos, tres o cuatro días

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La ficción estadounidense, europea, y pocas veces asiática muchas veces se limitaba a reproducir filmes propios de la cinematografía. En el caso de la asiática se llegan a reproducir series con un formato muy similar a la telenovela latinoamericana llamadas hangul con un gran número de seguidores en especial en México. Fue hasta el invento del videotape se empezaron a hacer películas llamadas videohome el cual se caracterizó, por tener pocos planos generales y sí muchos planos medios y primeros planos, con casi total ausencia de panorámicas y ‘travelling’[4].  Los argumentos pueden estar basados en la realidad, siendo el género más frecuentado el  melodrama, con argumentos que giran en torno a historias procesales, malos tratos, abandonos, vivencias duras. En México se abordaron primero temas de narcotráfico, migrantes y pandillas. Son formatos (el de la cinematografía y televisión) en los que las empresas se ayudan continuamente ya que son de fácil programación y sirven en ocasiones para ‘rellenar’ gruesos huecos en la carta programática.

A pesar de que la mayoría de formatos de ficción vinieron de sistemas europeos o estadounidenses, sin duda lo que Latinoamérica aportó para el mundo fue la telenovela, ficción apropiada directamente desde la radio, por su puesto este formato fue evolucionando a través de los años. La primera telenovela, “El derecho de nacer” (1950), del cubano Félix B. Caignet, fue creada a partir de una radionovela cubana del mismo nombre.

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Al entrar América Latina a la modernidad, principalmente en los años 70, también fueron cambiando sus propias propuestas de ficción, es en esta época cuando se empieza a generar una cultura de masas alcanzable a todas las clases sociales, impulsada por la difusión de los mensajes y discursos a través de los aparatos de televisión. Es debido a ello, que también la programación comienza a abrirse hacia clases de menos recursos que constituían una audiencia aún no explotada. Latinoamérica empieza a competir fuertemente con Europa y Estados Unidos en cuanto a la comercialización de ficción. Para que esto sucediera, los mayores factores fueron:

a)      La difusión del cable y del satélite.

b)      La desregularización de los canales públicos en Europa.

c)      La aparición de nuevas naciones emergentes en la ex Unión Soviética, que en ausencia de una industria televisiva propia recurrieron fuertemente a la importación de telenovelas en sus programaciones.

d)     El general aumento de canales y número de horas de programación televisiva. Lo que implicó una mayor cantidad de producciones para llenar las distintas franjas horarias.

e)      El desarrollo de nuevas tecnologías que mejoran la calidad y reducen los costos de producción.

f)       Los costos de producción, ya que es más barato producir una ficción en países latinoamericanos que en los de Europa y Estados Unidos.[5]

Muchas de las ideas que se tienen sobre los aspectos de la vida como el amor, la pareja y el sexo se basan, generalmente, en estereotipos establecidos. Quispe-Agnoli nos dice: “El estereotipo vive y se reproduce en la repetición, de allí que el mecanismo reciclador de la telenovela latinoamericana le permita ser un espacio ideal para la afirmación del estereotipo”.[6] Es “justificar o racionalizar una cierta conducta en relación a determinada categoría socioeconómica”[7] moldea conductas y pensamientos más en las personas jóvenes que se dejan llevar por la realidad que los medios quieren transmitir, el problema de esto es que se crean ideas  que generan decepción cuando la realidad  se muestra contraria.

Maria Mercedes

Por las temáticas que trata la telenovela puede compararse en cierta medida a la novela rosa: los protagonistas son personajes representativos de ciertos estereotipos culturales, étnicos y/o sociales (generalmente se crea una división  entre blancos de clase media-alta y mestizos de clase baja) y sus amores, infortunios, anhelos y disputas. Sus principales características son:

a)      El protagonista es una mujer, quien además desempeña el papel de heroína. Tuvo o se encuentra en una situación adversa: es pobre, ciega, analfabeta, huérfana o ex presidiaria.

b)      Siempre existe la presencia de la clase acomodada o superior en cuestiones económicas.

c)      Se cuentan historias de amor que se ven truncadas por agentes externos a la voluntad de los protagonistas.

d)     El secreto como base de la historia. Generalmente ese secreto es conocido por el espectador pero no por los protagonistas.

e)      En la mayoría de las telenovelas la protagonista desconoce su verdadero origen, lo cual es parte muchas veces del “secreto” mencionado en el inciso anterior.

f)       Casi al final existe un “ajuste de cuentas” es donde los antagonistas asumen su castigo o consecuencias de sus actos durante la telenovela. Ese castigo suele ser, la muerte, la deformidad física, encerrados en alguna institución mental o también arruinados económicamente.

g)      Y por supuesto, el “Final Feliz”.

Como ya se había mencionado la telenovela, basa sus ganancias en las ventas al extranjero, ventas a sus anunciantes y los bajos costos de producción que son de aproximadamente 70, 000 dólares por capítulo.[8] El fenómeno de la novela invade al mundo en más de 100 países que ven telenovelas, hay más de dos mil millones de personas que ven telenovelas en el mundo[9] Las que incluso han generado situaciones que saldrían de esta misma ficción, como las acontecidas en Yugoslavia, en concreto la ciudad de Sarajevo en donde se libraba una guerra civil, ambos bandos decidieron hacer un cese al fuego solo para ver el final de la telenovela venezolana Kassandra.

Incluso en terrenos de ficción hay un caso en particular que puede ser considerado como un estudio más sociológico. El mexicano Genaro García Luna, graduado de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), gente de confianza del ex presidente mexicano Felipe Calderón y Secretario de la SSP (Secretaría de Seguridad Pública) montó varios escenarios en los cuales fingía detenciones, rescates y tiroteos con la complicidad de los medios de comunicación, fue así que entre tantos montajes se declaró la libertad de la francesa Florence Cassez, sentenciada a 60 años por el delito de secuestro.

Ante este y varios acontecimientos, la ficción producida en Latinoamérica tuvo que evolucionar, aunque no se han dejado de producir las telenovelas “rosas”, la mirada y la atención de la audiencia ha cambiado, ahora y con más frecuencia se producen series con temáticas de problemática social, de seguridad y de política (antes a lo mucho que se acercaba la ficción latinoamericana eran a las llamadas telenovelas históricas), ejemplos de ello son: Pablo Escobar: El patrón del mal, Infames, La Reyna del Sur, Ruta Blanca.

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La ficción en Latinoamérica y México seguirá siendo rentable, los medios televisivos se tendrán que adaptar a las nuevas audiencias y a las nuevas tecnologías, tener una verdadera responsabilidad social al ser la televisión una forjadora de conciencias y no solo quedarse con el mensaje de  estereotipos, valores y moralidad que han tenido a lo largo de 50 años.

[1] Ibope AGB. (2014). Datos de Latinoamérica. Recuperado de    http://www.nielsenibope.com.mx/uploads/anuario2011.pdf

[2] Ibope AGB. (2014). Datos de Latinoamérica. Recuperado de    http://www.nielsenibope.com.mx/uploads/anuario2011.pdf

[3] Fernández, A. (2010). Los formatos de la ficción en la TV. El Mundo. Recuperado el 7 de abril de 2014. http://www.elmundo.es/elmundo/2010/08/07/television/1281197592.html

[4] Media televisión. (2014). Formatos de ficción. Recuperado el 7 de abril de 2014. http://recursos.cnice.mec.es/media/television/bloque8/pag2.htm

[5] Mariasole Raimondi, Marta. (2011). La telenovela en América Latina: Experiencia de la modernidad en la región y su expansión internacional. Recuperado el 7 de abril de 2014. http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/lengua+y+cultura/ari74-2011

[6] Quispe-Agnoli. (2009). La telenovela latinoamericana frente a la globalización: roles genéricos, estereotipos y mercado. Recuperado el 7 de abril de 2014. http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/lamiradadetelemo/article/view/3540/3418

[7] Malgesini, Graciela; Gimenez, Carlos (2000). Guía de los conceptos sobre migraciones, racismo e interculturalidad. Los libros de la Catarara. Pp. 406

[8] Stok, Gustavo. (2008). CNN Expansión. La globalización de las telenovelas. Recuperado el 7 de abril de 2014. http://www.cnnexpansion.com/negocios/2008/01/11/la-clonacion-de-exitos

[9] Fernandez, Carolina (Productora). (2012). “Más que amor es un sufrir” (Documental). Caracas, Venezuela. (2014). Capítulo 2: La Industria. Disponible en http://vimeo.com/46855570

Categorías:Televisión

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