Candela en la descarga: breve historia del jazz latino

El jazz latino ha sido forjado como una categoría del jazz, como el swing o el bebop, pero es en realidad un proceso paralelo en el desarrollo de este género musical.

 

Francisco Galván -Pakete-

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En el Caribe como en Estados Unidos y otros países, músicos de todo el rango han contribuido a la música hoy denominada “salsa”, “latin jazz” o “música afrocaribeña”. Se incluye la música de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Colombia, Venezuela y, por supuesto, la ciudad de Nueva York. En sentido general se puede clasificar el tipo o estilo de música como bailable o no bailable, y dividirse en dos áreas: la “salsa” que se refiere a la música dirigida al publico bailador, y el “latin jazz”, que se representa por su audiencia oyente (Mauleón, 1999).

Generalizar un término como el jazz hoy día es imposible ya que es, ha sido y será influencia en la música de nuestros días. Es un fenómeno que ha evolucionado desde el blues y ragtime, hasta las últimas propuestas de fusiones con hip hop, drum & bass, house, salsa y reggae. En este bagaje de intersecciones encontramos una particularidad, en principio el jazz es la consecuencia de la mezcla de la música de origen africano, de cantos de Pregón y responso[1], con la música europea heredada durante la colonia.

Es un ejercicio cotidiano del quehacer musical el estudio de géneros y estilos, siempre escuchando, leyendo y practicando. Buscando perfeccionar la técnica y entender el concepto. Fue así que desde el principio la evolución del blues, ragtime, foxtrot y dixieland en las primeras décadas del siglo XX permitió que se arraigaran magnas aportaciones musicales. Orquestas con grandes dotaciones instrumentales darán paso al swing. Muchos músicos de distintos orígenes y nacionalidades se introdujeron a estudiar las nuevas convenciones musicales que permitían explorar a partir de la improvisación y conformar secciones armónicas y rítmicas fuera de lo convencional. El ejercicio cotidiano era procurar generar sesiones de improvisación denominadas Jam Sessions, con esto se generó un contexto de constante aportación, donde esta música es el resultado de la evolución e influencia de otros géneros.

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El contexto político social concedió la llegada de muchos músicos a Norteamérica y ciudades como Nuevo Orléans, Boston, Chicago y Nueva York permiten situar escenarios de ciudades cosmopolitas, trashumantes y multiculturales, estas cualidades generan un flujo cultural omnidireccional hacia otras partes del continente y el mundo, creando repercusiones tenuemente avistadas. Algunos creadores ya percibían la influencia de otras partes del mundo en este proceso. El claro ejemplo de ello es la reciprocidad vivida entre Estados Unidos y Cuba, ésta ha incluido por un lado las tradiciones religiosas cubanas; la adaptación de los instrumentos musicales y la evolución lograda del impresionismo europeo mezclado con las armonías africanas (cómo las escalas pentatónicas y blue).

Mucho más que el jazz, la música afro-caribeña requiere de una interpretación basada en los patrones rítmicos de cada instrumento, y cada uno de estos instrumentos tiene un papel muy específico dentro de la estructura rítmica del conjunto (Sher, 1997).

El jazz latino ha sido forjado como una categoría del jazz, como el swing o el Bebop y es en realidad un proceso paralelo con aportes en el desarrollo de este género musical. La Transculturación entre Europa, África y América genera el desarrollo de convergencias contextuales con similitudes de escenarios en latitudes distintas. La habanera, el fandango, la calinda y la contradanza[2], forjarán testimonio en el devenir de la historia para los ritmos que utilizan el patrón rítmico de la clave[3], como el son, la rumba, bossa nova, el bahiao, la charanga, el reggae, el chachachá, boogaloo, la salsa y timba.

El jazz latino resulta del enlace del jazz y las músicas de América Latina y el Caribe. En el ánimo del público “jazz latino” significa casi siempre jazz de obediencia afrocubana. Cuba domina efectivamente, pues sus ritmos fueron los primeros en fusionarse con el jazz. Pero también existe una vigorosa aportación brasileña, y el jazz latino actual se enriquece día a día con nuevas adquisiciones que proceden de todo el universo latinoamericano y antillano. Algunos han pretendido, no sin dogmatismo, eliminar a Brasil del jazz latino, pero la pronunciada imbricación de los diversos elementos constitutivos de la citada música, impiden que se excluya  (Leymarie, 2003).

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Es formalmente a inicios del siglo pasado en Estados Unidos que se aprecian las primeras aproximaciones de la música latina con el jazz. Uno de los primeros temas presentes es El manisero inspiración del compositor cubano Moisés Simón, grabada en los años 20 por cantantes como Don Azpiazu y Louis Amstrong. También destacan Rumba Negro, 1929 de Bennie Moten; Doin’ the Rhumba, 1931 y The conga-conga, 1938 por la Cab Calloway Orchestra.

La migración a Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX brindó la posibilidad de procesos interculturales para los músicos, con ello grandes aportaciones en la escena jazzística. En Nueva York el barrio donde se asentaron los migrantes latinos era conocido como el Spanish Harlem. Los músicos latinos acostumbraban realizar las Jam session pero bajo el concepto de Descargas. Lostrompetistas Mario Bauza y Dizzy Gillespie formaron parte de la Cab Calloway Orchestra; el trombonista Juan Tizol tocó y compuso temas para la Orquesta del pianista Duke Ellington; Frank Grillo “Machito” y Mario Bauza conformaron los AfroCubans con Tito Puente y Chano Pozo en las percusiones, graban Tanga[4]; Chano Pozo tocó con Charlie Parker y compuso Manteca y Caliente para la banda de Dizzy Gillespie; Tito Puente conforma los Picadilly Boys, y Tito Rodríguez los Mambo Devils ambas orquestas alternaban con la de Machito en el salón Palladium[5] lugar donde se popularizó el Mambo, ritmo que popularizara internacionalmente Dámaso Pérez Prado. Hacia finales de los años cuarenta se llevó a cabo el arribo de los percusionistas cubanos: Francisco Aguabella, Mongo Santamaría, Armando Peraza, Julito Collazo, Carlos Vidal Bolado y Modesto Durán entre muchos otros, lo cual generó influencia e inclusión a la escena de los latinos nacidos en Estados Unidos de Norteamérica como Louis Martínez “Sabú” que supliría a Chano Pozo en la orquesta de Dizzy Gillespie, quien  también colaboró con los Lecuona Brother y los Jazz Messengers de Art Blakey. A la década siguiente también arriba Patato Valdés.

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Para la segunda mitad del siglo XX el contexto cultural del Spanish Harlem permite la constante evolución del Latin jazz hacia caminos tan eclécticos como el Boogaloo de los años sesenta fusión entre el son montuno, chachachá y rock donde el cantante Pete Rodríguez, el pianista Richie Ray, la orquesta de Joe Cuba y su sexteto, los percusionistas Willie Bobo y Mongo Santamaría compartirán escena con La Lupe “la Reina del Latin Soul” que  fue la primer cantante latina presentándose en el Carnegie Hall y el Madison Square Garden, y con Ray Barretto, percusionista que sería director de la banda  más exitosa del Spanish Harlem de los años setenta: La Fania All Star. El Boogaloo también tuvo brote en Puerto Rico con el grupo llamado El Gran Combo.

Fania fue la disquera creada por el percusionista Johnny Pacheco, al lado del productor Jerry Masucci. La Fania All Stars[6] fue proyecto al que se le atribuye la creación del término Salsa. Gran parte del éxito inicial fue su gran calidad musical y una buena estrategia mercadotécnica, en los carteles de sus presentaciones y portadas de discos eran presentados como auténticos gánsters, eso provocó una conmoción en su público. Su concierto Fania All Stars at the Cheetah fue filmado en vivo parta la película Our latin thing que causó furor y grandes ventas entre el público de habla hispana en Norteamérica. La dupla inicial entre Willie y Héctor generó un trabajo que en poco tiempo los proyectó hacia nuevos horizontes, conciertos en el Madison Square Garden, África y la Habana.

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Expresiones en el continente

Durante el final de los años sesenta, en Cuba, Chucho Valdés está formando la Orquesta de Música Moderna y escribiendo la pieza Misa Negra, esto sentó el precedente de una de las bandas más emblemáticas del jazz cubano: Irakere[7]  grupo co-fundado con Paquito D’Rivera en el saxofón, Carlos Emilio, en la guitarra y el bajista Carlitos del Puerto quienes no imaginarían el éxito de su primer tema Bacalao con pan.

Músicos de Puerto Rico conciben en esa misma época Batacumbele[8] con la pretensión de vivir un proceso creativo diferente e intentar contar con los mejores músicos disponibles para trabajar en ello. Los fundadores son el pianista EricFigueroa, el Timbalero Cachete Maldonado  y el bajista Eddie ” Guagua ” Rivera. También formó parte de este proyecto el gran percusionista Giovanni Hidalgoy como invitados el trompetistaJerry González y el conguero Carlos Patato Valdez.

En la parte sur de América existen culturas que han generado grandes aportaciones. A mi parecer una de las más trascendentales fue la de la música tradicional brasileñaque permitiera el paso a un panorama de sonidos diversos: samba[9], maracatú, chorinho, frevo, forró, bahiao, pagode, bossa nova, donde Antonio Carlos Jobim, Joao Gilberto, Astrud Gilberto, Gilberto Gil, Elis Regina, Vinicius de Moraes, Stan Getz, Dizzy Gillespie,Charlie Byrd, Laurindo Almeida, Roy Harte y Sergio Mendes, quienes fueron algunos de los precursores y principales actores de este género musical que al paso del tiempo prepararon la escena para otra generación de músicos: Chico Buarque, Milton Nascimento, Caetano Veloso, Carlinhos Brown, Hermeto Pascoal, Egberto Gismonti, Nana Vasconcelos, Rita María y Airto Moreira.

En el año 1956, Sonny Rollins compone su primera pieza de corte caribeño, una fusión de calipso con improvisación y armonía jazz llamada St. Thomas. También Mario Chichito Cabral percusionista uruguayo, fue uno de los primeros músicos que promueve la fusión del candombe[10] de la región de Uruguay con el jazz a inicios de los setenta. La banda se llama Tótem. El pianista, compositor y director de orquesta Lalo Schifrin colaboró con Dizzy Gillespie y Quincy Jones. Al lado del saxofonista Gato Barbieri y el bandoneonista Astor Piazzolla han contribuido para conformar la historia del jazz en Argentina. Jazz de Tangos, milongas y candombles.

Colombia ha aportado su folklor y con ello un estilo propio. Si bien es cierto que el bajista Charles Mingus en 1978 grabó Cumbia & jazz fusión como un ejercicio considerado bastante ambicioso para esos días, el maestro Luis Rovira y su Orquesta Sinfónica de Jazz ya había grabado algunos discos de jazz colombiano. Hoy en día rinde fruto al contar con músicos tocando fusiones de porro, bullerengue, bunde, joropo, bambuco y demás ritmos endémicos de la región fusionando e improvisando. Músicos como Justo Almario, Ricardo Gallo, Gabriel Rondon, Julián Gómez, Raúl Platz, Juan Andrés Ospina, Edmar Castañeda, Juan Manuel Toro, Holman Álvarez, Ricardo Gallo, Nowhere Quinteto, Sebastián Cruz, Alejandro Flórez, Bruno Bohmer, Juan Pablo Balcázar y Suricato.

En la década de 1940 el trompetista pancho Galán inventó un nuevo ritmo, el merecumbé, resultado de una unión entre la cumbia y el merengue dominicano, y que después sería adaptado al jazz. En su álbum Brisas del Caribe (1956), Chico O´Farrill graba el merecumbé Ay cosita linda mamá (Delannoy, 2001).

Jamaica es una muestra de la fusión con ritmos caribeños como el Mento y el calipso que darán origen al Ska, el rocksteady y reggae  que desde un inicio han estado cargados de improvisación y armonías de jazz. The trojans, Laurel Atkien, the skatalites, Desmond Dekker, The Busters, Scofflaws, The Pietasters, The Toasters y Pama International han dado paso abandas de otras latitudes como The Specials, Tokyo ska paradise orchestra, Jazz Jamaica y la new York ska jazz ensemble.

El jazz en México se constituyó a partir de factores que han influido constantemente: por un lado la estrecha relación e influencia de la música cubana que ha generado la permanencia de músicos cubanos como el compositor Dámaso Pérez Prado y la afluencia de músicos de paso hacia los Estados Unidos como Mongo Santamaría; y por otro la situación geográfica permite la interacción constante con los Estados Unidos. Muchos músicos mexicanos de han conformado la escena en México generando aportaciones a una identidad local enriquecedoramente dinámica. La realización de presentaciones en diversos foros y festivales, conciertos didácticos, clases magistrales y ensambles de músicos de gran trayectoria[11] ha influenciado en la identidad jazzística mexicana[12].

En México, los músicos de jazz son gente preparada y estudiosa, talentosa y propositiva. Los instrumentos no tienen nacionalidad, pero los músicos llevan la suya en sus manos (Aceves, 2001).

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Desafortunadamente estas líneas son insuficientes para resumir un proceso activo. Existe una lista de músicos que han sido parte fundamental en la historia de la música y que por diversas cuestiones los citaré de manera anexa; de igual manera con una breve discografía.

Durante este breve y muy general acercamiento nos encontramos que existen regiones, música y países que aun con sus variantes auxiliaron en la conformación del jazz. El cuestionamiento durante el desarrollo es el siguiente ¿La evolución musical en el devenir histórico seguirá validando categorizaciones? Sin duda la historia misma nos señala que el arte ha permitido aportaciones no solamente en el plano estético, pero ¿Es la música en ejercicio de vasos comunicantes que en regiones específica genera identidades colectivas?

Al parecer la música subsiste como “espacio global de conexiones y disoluciones culturales” (Clifford, 1995) cualidad que proporciona sitios de crecimiento, experimentación, conocimiento y aportación. Esta historia continua su avance y lo más importante es y será siempre, que la música no para y mientras siga sonado la clave, agitándose las maracas y los cueros del tambor amarrándose al tumbao del bajo continuará la descarga…

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Bibliografía

Aceves, F. Tiempo de solos: 50 jazzistas mexicanos. México: Fotron.

Attali, J. Ruidos. (1995). Ensayo sobre la economía política de la música. México: Siglo XXI Editores.

Delannoy, L. (2012). Convergencias. México: Fondo de Cultura Económica.

Delannoy,L.(2005). Carambola. Vidas en el Jazz Latino. México: Fondo de Cultura Económica.

Delannoy, L. (2001). Caliente! México: Fondo de Cultura Económica.

Hobsbawm, E. (1999). Gente poco corriente: Resistencia, rebelión y jazz. Barcelona: Crítica.

Leymarie, I. (2003). Latin jazz. París: Les Temps Apprivoise.

Mauleón R. (1999). 101 Montunos. California: Sher Music Co.

Sher,C. (1997). Latin Real Book. The best contemporary & classic salsa, Brazilian music, latin jazz. California: Sher Music Co.

[1] Ejercicio de cantos de llamada y respuesta, donde el pregonero llama y el coro responde.

[2] -Habanera. Danza cubana de cepa ibérica. Fue el primer estilo latino de impacto en la música de Estados Unidos y Europa durante la segunda mitad del siglo XIX.

 -Fandango. Baile popular típico de España de moda durante los siglos XVIII y XIX.

– Calinda. Ritmo de origen africano de la costa de Guinea.

– Contradanza. Danza europea de compas binario popularizada durante el siglo XVIII.

[3]  Una frase binaria compuesta de cinco notas, que sirve de fundamentos de casi todos los estilos rítmicos de la música “salsa”. La frase de la clave se compone de un compás “fuerte” de tres notas, también llamado “tresillo”, y con un compás “débil” de dos notas. El sentido de la clave se define por la dirección en que uno comience a tocar la frase, comenzando con el primer compás (o tres-dos) o el segundo compás (dos-tres) los dos tipos de clave más utilizados en la música popular son las claves del son y la rumba. Otro tipo de clave- la clave de seis- por ocho (6/8) proviene de la música religiosa del África de la música religiosa del África Occidental.

[4] En lengua Yoruba significa mariguana. Tema grabado en 1944 se convertiría en una de las piezas emblemáticas del estilo Afro-cubano, al que también llamarían RumBop y CuBop.

[5] En el Palladium se encontraban regularmente italianos, alemanes, norteamericanos, judíos y latinos, así como estrellas de cine y televisión entre el público que acudía a bailar.

[6] En este proyecto participaron algunos de los músicos latinos más representativos en la historia de la música latina: Larry Harlow, Richie Ray, Papo Lucca, Mongo Santamaría, Yomo Toro, Bobby Valentin, Ray Barreto, Roberto Roena, Johnny Pacheco, Louie Ramírez, Eddie Palmieri, Tito Puente, Orestes Vilató, Bobby Valentín, Gato Barbieri, y Gato Barbieri y los cantantes Andy Montañez, Adalberto Santiago, Bobby Cruz, Cali Alemán, Celia Cruz, Cheo Feliciano, Héctor Lavoe, Ismael Miranda, Ismael Quintana, Ismael Rivera, Justo Betancourt, Wilfrido Vargas, Pete “El Conde” Rodríguez, Rubén Blades, Santos Colón y Willie Colón.

[7] Músicos como Armando Cuervo, percusión; Fran Padilla, percusión; Chucho Valdés, piano; Jorge Alfonso “El niño”, congas; Enrique Plá, batería; Carlos del Puerto, bajo; Jorge Varona, Arturo Sandoval, Juan Munguía, Manuel Machado y Adalberto Lara en las trompetas; Carlos Averhoff, saxofón tenor, Paquito D´Rivera y César López, saxofones alto, Germán Velazco, saxofones alto y soprano, José Luis Cortés, saxofón barítono y flauta, Orlando Valle Maraca, flauta y Carlos Emilio Morales, en la guitarra participaron en Irakere.

[8] En referencia Yoruba. Batá de los tambores sagrados  y Cumbele de Kum, que significa rodilla y bele, que es el acto de la flexión de la rodilla. En la práctica, sería como decir de rodillas delante del tambor.

[9] Ritmo brasileño relacionado con las celebraciones en las fiestas de carnaval, esta forma de música y danza persiste mientras las escuelas barriales de samba compiten cada año.

[10] Ritmo proveniente de Angola, introducido a Sudamérica en los siglos XVI y XVII con la llegada de los esclavos africanos de orígenes Kongo, Anziqua, Nyongo y Luango  principalmente, generando sincretismo entre la tradición Bantú y el Catolicismo. El candombé es festejo para días de fiesta. Algunos historiadores y musicólogos señalan que en una relación directa el candombé con la Milonga dieron resultado evolutivo al Tango; se conciben desde una misma raíz.

[11] Michel Camilo, Giovanni Hidalgo, Chick Corea, Arturo Sandoval, Paquito D´Rivera, Poncho Sánchez, Eddie Palmieri, Irakere, Oscar Stagnaro, Bobby McFerrin entre otros.

[12] Roberto Aymes, Héctor Infanzón, Roberto Aymes, Pepe Hernández, Armando Montiel, Carlos Tovar, Rodolfo “Popo” Sánchez, Tino Contreras, Enrique Nery, Salvador Agüero, Isaías Lara, Verónica Ituarte, Jako González, Pablo Wong, Víctor Patrón, Víctor Ruíz Pasos, los grupos Tlaxcaltecatl Latin Jazz, Sacbe, Banco de Ruido, La Wong Orquesta, Daniel Infanzón Quinteto y Densidad 6 entre muchos más.

Categorías:Jazz, Músicos

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