Entrevista a Gabino Palomares

La música de protesta en nuestro país tiene “un papá, una mamá y un hermano mayor”. Atahualpa Yupanqui y el nuevo cancionero argentino es el padre, “Violeta Parra es nuestra madre y Pete Seeger nuestro hermano mayor”.

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Farid Alvarez

Regularmente, el artista piensa que vive en un nivel “superior” al de los demás mortales. Piensa que es intocable y que su obra es lo más maravilloso del universo, pocos artistas son los que no pierden el piso y para los cuales su obra es un medio por el cual el pueblo se expresa, un artista es aquel que da su obra al pueblo y ese pueblo, esa gente hace suyo su canto como propio y lo utiliza para expresar su descontento, su amor y desamor, la obra del artista entonces deja de ser individual y se colectiviza para dar cabida a la protesta. Ernst Fisher filósofo checo-alemán en su libro “La necesidad del arte” decía: “En una sociedad decadente, el arte, si es verdadero, debe reflejar la decadencia. Si no quiere perder la fe en su función social, el arte debe mostrar el mundo como algo que se puede modificar. Y debe contribuir a modificarlo”, excelente frase que se corrobora con el trabajo de Gabino Palomares.

Al principio de este texto, comentaba el hecho de la posición absurda de “superioridad” de los artistas por el hecho de que algunos, no todos, al pedirles o solicitarles una entrevista o un acercamiento, su primera respuesta es un no rotundo o un “tal vez”. Cuando realizamos el primer contacto con el maestro Palomares, su primera respuesta fue un “Si” seguido de un “llámame para ponernos de acuerdo”. No pasó ni una semana cuando ya me encontraba en la casa del maestro listo para realizar la entrevista.

Gabino Palomares me recibe en su casa, un hombre atento, educado, culto. Lo primero que observo en él es una tranquilidad y una seguridad que pocos hombres tienen. Recuerdo con su presencia que el artista, el intelectual debe servir a su pueblo, no a los intereses del dinero. Recuerdo también mis tiempos de músico cuando tocaba en una naciente y pequeña peña en Tláhuac, al sur de la Ciudad de México, recuerdo que algún día de esos ayeres llegamos a compartir escenario en ese pequeño espacio cultural, recuerdo que los espectadores no llegaban ni a una decena, pero Gabino tocó como si fuera una plaza pública atiborrada de personas.
Música de protesta

Charlar con Gabino Palomares es charlar con la historia de la música de protesta en México. El Maestro nos dice que la música de protesta en nuestro país tiene “un papá, una mamá y un hermano mayor”. Atahualpa Yupanqui y el nuevo cancionero argentino es el padre, “Violeta Parra es nuestra madre y Pete Seeger nuestro hermano mayor”. Todos estos con una gran sensibilidad social y política. “Pete Seeger junto con Joan Baez, Bob Dylan, Harry Delafonte, Peter, Paul and Mary, forman el movimiento de protesta contra la guerra de Vietnam, un movimiento único porque paró una guerra, es por eso que a estos cantantes se les llamó cantantes de protesta”.

Para Gabino Palomares esta canción de protesta es directamente proporcional a la lucha social. “En la medida que en un país haya una lucha social, de determinada magnitud, de esa magnitud es el desarrollo de la canción”. Nos pone de ejemplo la música argentina y cómo esta música acompañó las luchas sociales de este país latinoamericano. También nos cuenta como la “nueva canción chilena nacida a partir de la victoria del socialista Salvador Allende, representada por Inti-Illimani, Quilapayún, Víctor Jara, los hermanos Parra, Patricio Manns y con la planeación de René Largo Farías, viajaron por todo Chile cantando en la campaña que se tituló “Chile ríe y canta”.

La música de protesta me dice Palomares, “en cada país ha tomado sus propias características, tanto rítmicas como poéticas, como instrumentales incluso”. En México uno de los orígenes o antecedentes de la música de protesta se remonta a los corridos revolucionarios, para él, los corridos eran contra información de la información oficial. “Están hechos a la más pura tradición juglaresca”. En Europa los trovadores relataban versiones contrarias a las versiones oficiales de la iglesia católica, hace hincapié en un aspecto de suma importancia que para él es el “tronco” medular de toda la música que se hace en el mundo: diferencia entre los bufones y los trovadores: “Los trovadores que cantaban contra el poder y los bufones, que no solo estaban a favor del poder sino que divertían al poder, desde entonces son las dos corrientes predominantes en todo el mundo, los artistas comerciales (actualmente) son bufones, los trovadores, los cantores de protesta, los que hacen cosas sociales, somos trovadores, somos juglares”.

Continuando con la historia de la música de protesta y habiendo establecido la primera etapa que fueron los corridos revolucionarios, los cuales como mencioné antes, contaban una información diferente a la información oficial, llega la segunda etapa consolidada por la cantante michoacana Concha Michel, “Concha Michel fue nuestra primera trovadora, nuestra primer cantante de protesta” y la tamaulipeca Judith Reyes, cantante y periodista comprometida con las luchas sociales. Para el Maestro Palomares, la tercera etapa es la de la generación del 68, “entre la revolución mexicana y el año de 1968, existe una gran tradición corridista, es a partir del 68 cuando empiezan los trovadores con sus guitarras, a cantar en los mítines, en las tomas de tierra, ahí entran José de Molina, Juan Alejandro, Los nakos, Óscar Chávez que en esa época era un trovador así, Enrique Ballesté y su grupo de teatro, son trovadores que van con su guitarra y empiezan a mentarle la madre al gobierno, después de eso hubo como cuatro años de silencio absoluto porque cantar era exponerte a que te metieran a la cárcel y luego viene la generación de la nueva canción, que viene de la nueva canción chilena, en México después del golpe de estado en Chile, recibimos a los exiliados de las dictaduras de América Latina, el recibir no solo a militantes o dirigentes de izquierda sino también a artistas de izquierda que venían huyendo porque cantar en su país era exponerse a morir y México recibe ese exilio y se manifiesta directamente en la influencia estética, de tal suerte que por los años 70 se deja un poco el grupo tradicional de rock, con guitarra, batería y bajo y se sustituye por el bombo, el charango y la quena y se intenta recuperar la tradición pero también hablando de la situación social”.

Para el Maestro Gabino, otro factor de suma importancia y subraya el hecho, es el nacimiento de la nueva trova cubana. “El surgimiento de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Sara González, Noel Nicola y grupos como los Moncada y Manguaré, tienen una influencia muy fuerte, después de la canción latinoamericana, lo que más se quedó fue la nueva trova cubana. Una nueva trova con estos actores que hablan de la revolución cubana de una forma muy poética, Silvio y Pablo comienzan a influir de una manera definitiva a toda América Latina”.

La trova hoy

Gabino Palomares me cuenta que desde 1968 hasta el movimiento #yosoy132 no había existido un movimiento estudiantil de esa magnitud. “Las generaciones van sufriendo un proceso de despolitización, en México hay una inmensa cantidad de trovadores, yo he contado más de mil en todo el país, tremendamente influenciados por Silvio y Pablo, también por Aute, Sabina, etc., El movimiento de la nueva trova está despolitizado, está descontextualizado. Los trovadores actuales han tomado la parte bonita de Silvio, la parte poética, la parte musical, pero no han sabido interpretar la parte política. Silvio es profundamente político, te lo digo porque yo soy su amigo, hemos hablado mucho sobre esto y este es el panorama. ¿Qué pasa? Que los partidos políticos olvidaron la formación política y por ende la parte cultural, entonces hay una gran cantidad de militantes de izquierda que no tienen ni idea de qué cosa es la izquierda y menos la ideología de izquierda. Vivimos un proceso del poder por el poder, un pragmatismo del poder que lamentablemente le ha hecho mucho daño a la izquierda”. No pasó lo mismo en otros países latinoamericanos, “en México la canción nunca tuvo la difusión que tuvo en otros países de América Latina, en algunos países, la nueva canción, la canción política es La Canción, la canción comercial queda como en segundo o tercer plano”.

Foto prensa 2
Charlar con Gabino Palomares es charlar con la historia de la música de protesta en México. El maestro hace algunas reflexiones sobre la situación actual de la izquierda en México y sobre la situación de los miles de trovadores y cantautores que laboran en nuestro país, para él, estos cantantes y trovadores deben salir de las peñas, de los bares y de los cafés, deben salir y luchar contra el poder, deben escribir no solo de amor y desamor, deben escribir sobre lo cotidiano, sobre las luchas sociales, sobre las luchas políticas. Deben politizarse, discutir, formarse. Deben ser trovadores y no bufones. “Yo me hice en la práctica, me hice con la gente, de ahí nacieron todas mis canciones con la gente que está en la vida, ¿Qué tema va a tener un trovador actual si va de su casa a la fiesta y la peña (café o bar)? Pues vas a hablar de que se quiere ligar a las chavas, no está mal pero no es lo único que existe en la vida, nadie escribe lo que no sabe, si tú no sabes más que de ligar pues escribes canciones sobre ligar, como el 98% de la música comercial”.
En los 70 en la peña Tecuicanime, se juntaban los trovadores y músicos con los intelectuales y líderes de izquierda de esa época, el maestro Palomares recuerda que en esos años no se podía realizar un acto político sin una actividad cultural, viajaban por todo el país tocando y crearon una plataforma de más de 200 artistas que después se perdió cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) los coptó para trabajar en los distintas organizaciones culturales, “y se perdió porque hubo un movimiento que se llamó Comité Mexicano de la Nueva Canción que empezó a cuestionar toda la parte estética, nos fuimos todos a las escuelas de música porque ya no se podía tocar solo con tu guitarra, todos empezaron a trabajar en las instituciones culturales, a querer entrar en los medios de comunicación, a grabar discos, se olvidaron de la plataforma que nos llevó a ser conocidos en todo el país, yo creo que la respuesta la tienen no solo los partidos políticos sino las organizaciones políticas, de volver a valorar la canción política como parte de la formación política de los militantes y no solo la canción, también el teatro, el video, las películas, las revistas, etc.”

La maldición de Malinche

 

A mi pregunta sobre ¿Cuál ha sido la canción más importante en su carrera? Gabino Palomares me dice que por supuesto “La maldición de Malinche”, la cual escribió en 1972. “Mi padre era un indio otomí, mi padre hablaba otomí y dejó de hablar otomí porque mis hermanas se burlaban de él y la gente se burlaba también, solo hablaba conmigo pero cuando tenía 5 litros de pulque adentro, entonces a mí me marcó mucho, yo mismo soy indio y ser indio en este país no es una virtud. Tuve la suerte de tener maestros en la escuela secundaria que eran del PRI pero sumamente críticos, que me enseñaron oratoria, declamación, me enseñaron a leer historia a discutir historia y a prepararme mucho, estos dos factores fueron los que se juntaron, la discriminación contra los indígenas, mi gusto por la historia y la poesía sobre todo, ellos me inculcaron el gusto por lo social y a leer mucha historia”. Para el Maestro Gabino la poesía es lo único que puede salvar nuestro idioma.

“Yo en el tiempo que escribí esta canción no tenía preparación política, pensaba que los marxistas eran los que habían nacido en marzo, no tenía ninguna preparación. Pero la escribí en ese contexto, ya cuando llegué a la Ciudad de México quería ser famoso y salir en la televisión, fue el contacto con los intelectuales lo que me hizo sentir que estaba equivocado que lo que yo quería era producto de la televisión, porque nos enseñan a tener ese tipo de sueños, entendí que había otra cosa en este país que era más importante, ¿Cómo lo supe? Conviviendo con la gente que despertó y que está en lucha, esa gente te enseña un chingo de cosas”.

Sobre sus trabajos actuales, el maestro Gabino está por lanzar el proyecto llamado “Canciones contra la violencia” concierto que tiene como fin concientizar a los mexicanos en torno a la aceptación de la violencia como algo cotidiano. El maestro Gabino Palomares es una institución en lo que a la música de protesta se refiere, es un icono de la lucha social por medio del canto y es sin duda un latinoamericano excepcional y su obra quedará para siempre dentro del cancionero popular latinoamericano.

Categorías:Músicos, Política

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