Los derechos de autor en México

Manuel Alfonso Arredondo Cisneros*

El Derecho como todas las ciencias ha sufrido cambios y ha evolucionado con el paso del tiempo, no siendo excepción los Derechos de Autor los cuales se regulaban como un derecho de propiedad común (CC, 1928), hasta hoy en día que se reconoce al menos la protección de éstos como Derechos Humanos (CPEUM, artículo 1, 2013).

Los Derechos de Autor pueden definirse como: la rama del Derecho que regula los derechos subjetivos del autor sobre las creaciones que presentan individualidad resultante de su actividad intelectual, que habitualmente son enunciadas como obras literarias, musicales, teatrales, artísticas, científicas y audiovisuales. Actualmente los autores son titulares de una diversidad de derechos, mismos que se dividen en dos grandes bloques, por un lado se encuentran los derechos morales o personales y por el otro los patrimoniales o económicos (Lipszyc, 2001, 11).

Dentro de los primeros se encuentran el derecho de divulgación, paternidad, integridad, repudio y retiro de la obra entendiendo lo siguiente por cada uno de estos: divulgación: es el derecho que tiene el autor de dar a conocer por primera vez su obra o mantenerla inédita; paternidad: consiste en reconocer al autor de una obra, es decir saber quién escribió o realizó dicha obra, éste derecho lo puede ejercer mediante su nombre propio, seudónimo o de forma anónima; integridad: significa que sólo el autor puede realizar modificaciones a su obra; repudio: consiste en rechazar la autoría o adjudicación de una obra que no es de su creación y por último tenemos al derecho de retiro de la obra, este derecho también es conocido como de arrepentimiento y surte efecto cuando un autor decide que su obra no se siga publicando o comunicando al público y se retire del ámbito comercial con la consecuencia de resarcir, en caso de que hubiere un tercero afectado, los daños y perjuicios que se causen con el retiro de la obra.
Cabe destacar que los derechos morales tienen las características de ser inalienables, imprescriptibles, irrenunciables, inembargables y perpetuos concibiendo por estas lo siguiente: inalienables, que no se pueden transmitir ya que no son considerados propiedad, es decir, no se pueden arrendar, vender o pignorar; imprescriptibles: que a pesar del paso del tiempo el autor no los pierde; irrenunciables: el autor no puede renunciar a éstos derechos en ningún caso y bajo ninguna situación verbigracia en un contrato; inembargables: dichos derechos no pueden ser embargados por ninguna persona o autoridad, pero sí los frutos (regalías) de éstos; perpetuos, dichos derechos no se pierden ni siquiera por mortis causa.

Por otro lado, tenemos a los derechos patrimoniales, éstos en primera instancia le pertenecen al autor, pero a diferencia de los morales sí pueden transferirse y tienen una vigencia que en el caso de México es de la vida de autor más cien años posterior a la muerte de éste (LFDA, artículo 29, 2013).Consisten en el derecho de reproducción, publicación, edición o fijación material de la obra, la comunicación pública, la transmisión pública o radiodifusión, la distribución, la importación y exportación de la obra, arrendamiento y transformación.

Una vez analizados los derechos que posee un autor es importante identificar quién puede considerarse como tal. En el caso de México y los países de tradición jurídica franco-romana o tradicional, consideran como autor sólo a las personas humanas, cuestión diversa a países como Estados Unidos o de tradición jurídica de Derecho Consuetudinario o Common Law quienes consideran autores tanto a las personas jurídicas como a las personas físicas (CLUS, artículo 201, 2003). Durante mucho tiempo ha sido un tema de discusión en foros internacionales la calidad de autor, actualmente ambos sistemas convergen, todo depende del lugar en el que se reclame protección, por ejemplo si una persona jurídica de Estados Unidos reclama protección autoral en México, debe señalar forzosamente a las personas físicas que han creado la obra, en cambio si una persona jurídica Mexicana reclama protección sobre una obra en Estados Unidos, no necesita señalar quienes son los autores de ésta, basta con señalar el instrumento a través del cual adquirió la titularidad de los derechos sobre la obra (contrato) que desea registrar.

Es importante señalar que no es necesario el registro de la obra para obtener la protección sobre ésta, toda vez que México pertenece al Convenio de Berna para la Protección de Obras Literarias y Artísticas que entre sus principios se encuentra el de ausencia de formalidades para la protección, sólo se exige que dicha obra haya sido fijada en un soporte material o electrónico, sin embargo resulta de gran ayuda el registro de la obra como prueba en un litigio autoral, toda vez que éste constituye una presunción de autoría a favor del autor que registro la obra .

Una vez analizados los derechos que posee un autor, quién puede ser autor y la necesidad del registro de obra, pasaremos a analizar el objeto de estos derechos que es la obra.

Existen en el mundo diversos tipos de obras, muchas de ellas por increíble que parezca no se encuentran protegidas por los Derechos de Autor, ya que para que una obra obtenga protección por éstos se necesita que ésta tenga originalidad, es decir, que refleje la impronta personalidad del autor, o sea que la expresión de ésta sea propia y no copiada de otra, además de que dicha obra sea capaz de ser reproducida por cualquier forma o medio.

La Ley Federal del Derecho de Autor mexicana contiene una lista enunciativa y no limitativa de las obras que pueden ser objeto de protección, entre las que se encuentran las siguientes: literaria, musical, con o sin letra, dramática, danza, pictórica o de dibujo, escultórica y de carácter plástico, caricatura e historieta, arquitectónica, cinematográfica y demás obras audiovisuales, programas de radio y televisión, programas de cómputo, fotográfica, obras de arte aplicado y de compilación, como podemos observar se contemplan la mayoría de las ramas artísticas, pero no quiere decir, que sean todas, para lo cual el Reglamento de la Ley Federal del Derecho de Autor brinda la posibilidad de presentar a registro obras que no se encuentre en la lista, de igual forma el Director del Registro Público del Derecho de Autor se encuentra facultado para a ubicar la obra en la rama más afín (RIINDAUTOR, artículo 9, fracción I, 2013).

A continuación abordaremos los sistemas de transferencia de los Derechos de Autor que como se dijo en párrafos precedentes únicamente se refiere a los derechos patrimoniales de autor.
La Ley autoral mexicana contempla dos tipos de trasmisiones de derechos patrimoniales de autor, la transmisión inter- vivos a través de contratos de cesión o trasmisión de derechos y la transmisión mortis-causa.

La transmisión de derechos patrimoniales de autor realizada mediante contratos, deben contener al menos las siguientes características: ser onerosos, temporales y estar por escrito para que sean válidos (LFDA, artículo 30, 2013). De igual forma las transmisiones que se realicen pueden tener como objeto obras existentes y obras futuras, para el caso de éstas últimas la Ley autoral mexicana contempla tres tipos obras por encargo, obras creadas bajo una relación laboral u obras creadas al servicio oficial del Estado, todas las anteriores deben ser realizadas bajo los lineamientos e instrucciones planteadas por parte del comitente.

El contrato de obra por encargo transfiere a la persona que encarga ésta los derechos patrimoniales sobre la obra encargada así como las facultades de divulgación, integridad, y colección de la misma, cabe hacer la aclaración que la divulgación y la integridad son derechos morales, lo cual contrasta con lo planteado al inicio de este trabajo, toda vez que como se indicó al momento de tratar el tema de los derechos morales no pueden transmitirse, es por esto que dicha regulación de la obra hecha por encargo la consideramos una aberración por parte del legislador, la cual además constituye una contradicción lógica en la norma jurídica que esperemos en un futuro se subsane, ya que va en contra de toda la tradición jurídica en materia de Derechos de Autor.
La obra hecha bajo relación laboral es aquella que se realiza dentro de un lugar de trabajo entiéndase una empresa y con los medios y en el horario laboral establecidos por ésta, en la cual el empleador instruye al trabajador para la realización de una obra, la Ley autoral mexicana otorga los derechos patrimoniales de autor y el derecho de divulgación de la obra al empleador, cuestión que al igual que en la obra por encargo contrasta con la tradición jurídica autoral mexicana en la cual no se pueden transmitir a terceros los derechos morales de autor.

Por último tenemos a la obra hecha al servicio del Estado, la cual por increíble que parezca se asimila a la obra por encargo (RLFDA, artículo 46,2013) y no como obra bajo relación laboral, cuestión que no compartimos, toda vez que los servidores públicos también son trabajadores y en esta ocasión la Ley los contempla como autores independientes, situación que puede ser anticonstitucional al hacer una diferencia entre ambos trabajadores (los particulares y los servidores públicos).

En cuanto a la transmisión mortis causa, la Ley Federal del Derecho de Autor, establece que a la muerte del autor los derechos pasaran a sus herederos y en ausencia de éstos al Estado, cabe señalar que la Ley no transmite estos derechos sino únicamente otorga facultades de defensa a los herederos, es decir en caso de que exista alguna violación a los derechos morales del autor finado, los herederos se encuentran legitimados para ejercer acciones legales en contra de aquel que está violentando esos derechos, pero no se encuentran facultados para el ejercicio positivo de éstos es decir, no pueden modificar ni ceder éstos a un tercero.

Ahora pasaremos a analizar los medios de defensa que tiene un autor en México para hacer valer sus derechos frente a otros.

México de conformidad con los tratados internacionales signados por éste ha integrado en su legislación nacional, varias vías de defensa, a saber la penal, la administrativa, la civil y medios alternativos de solución de controversias como lo son la avenencia y el arbitraje.

La materia penal está dirigida principalmente al combate a la piratería que en los últimos años ha sido junto con la corrupción y el narcotráfico, de las conductas delictivas más atacadas por parte del Estado mexicano, el Código Penal Federal considera graves las conductas ilícitas relacionadas con los Derechos de Autor, pues su forma de persecución es de oficio (CPF, artículo 429, 2013) y su pena no permite fianza o caución, con la excepción de la conducta delictiva de sustitución de autor que se persigue por querella.

En la vía administrativa se contemplan dos tipos de acciones, a saber las infracciones en materia de derechos de autor (LFDA, artículo 229, 2013) y las infracciones en materia de comercio (LFDA, artículo 231, 2013), las primeras se encuentran relacionadas con la violación a los derechos morales de los autores, por su parte las infracciones en materia de comercio se encuentran destinadas a sancionar conductas relacionas con los derechos patrimoniales de los autores que se realicen con lucro, sea este directo o indirecto entendiendo por el primero aquel beneficio económico como consecuencia inmediata de la explotación de los derechos de autor, conexos etc., por ejemplo: antro o discoteca, en cuanto al lucro indirecto consiste en una ventaja o atractivo adicional a la actividad preponderante desarrollada por el empresario verbigracia: un restaurante . En relación a estas acciones, consideramos que las mismas son deficientes, ya que si bien es cierto el proceso se lleva con una autoridad especializada en el tema, estas recaen al final en el Poder Judicial, lo cual en muchas de las ocasiones retardan la justicia, ya que se llevan alrededor de seis años para obtener una sentencia firme.

Las acciones civiles están encaminadas a la impugnación de constancias, anotaciones o inscripciones en el Registro Público del Derecho de Autor y a la indemnización por daños y perjuicios causados a los autores.

Los procesos alternativos para la solución de controversias, como lo son la avenencia (LFDA, artículo 217, 2013) y el arbitraje (LFDA, artículo 219, 2013), la primera es una buena medida para llegar a solucionar un conflicto, toda vez que es de amigable composición y en caso de no llegar a un arreglo se dejan a salvo los derechos de las partes para iniciar las acciones jurisdiccionales que consideren pertinentes, en el caso del arbitraje en materia autoral ha sido un rotundo fracaso, pues en México la mayoría de las personas no se encuentran preparadas para aceptar la decisión arbitral y una gran cantidad de resoluciones no sólo en materia autoral sino también en el ámbito comercial se impugnan y recaen en el Poder Judicial, aunado a lo anterior que las cuotas arbitrales son altas o no son publicadas con oportunidad por parte de la autoridad encargada para ello.

Como podemos observar nos falta mucho para lograr una protección efectiva de los Derechos de Autor, es por esto que consideramos indispensable el fortalecimiento de la educación en todos sus niveles con el fin de lograr una cultura de respeto por los derechos de los autores ya que si bien es cierto se han incautado una gran cantidad de artículos piratas, esto no ha mermado en forma alguna la producción de éstos, pues consideramos que la solución no es el ataque frontal o final del problema sino como en todos casos es la causa, que en este asunto no es sólo una sino son varias entre las que destacamos la falta de educación por parte de los padres y de instrucción en las escuelas así como los factores económicos, ya que si no se valora el trabajo intelectual de los autores nunca se sabrá que su producto generado tiene un precio, el cual debe pagarse de forma justa. Si bien existen algunas campañas en favor del respeto a los derechos de autor, las mismas son insuficientes..

Otro tema importante relacionado con los Derechos de Autor son las limitaciones y excepciones que existen a estos, dichas limitaciones y excepciones tienen el objeto de lograr un equilibrio entre el derecho de acceso a la cultura y los derechos exclusivos de los autores.

El bastión importante del cual la mayoría de las legislaciones basan sus limitaciones y excepciones es el Convenio de Berna para la Protección de Obras Literarias y Artísticas mismo que establece como obligación a los países miembros de ésta a establecer dichas figuras, las cuales deben al menos incluir tres condiciones a saber que se trate de casos especiales, que no se atente la normal explotación de la obra y que no se cause un perjuicio injustificado a los intereses legítimos de los autores, el Estado mexicano en cumplimiento a su obligación internacional de regular las limitaciones y excepciones en su legislación ha optado por establecer condiciones adicionales como lo es la causa de utilidad pública, que se trate de obras divulgadas, que no se altere la obra, que se cite la fuente y ha establecido casos especiales tales como la cita de textos, la reproducción de partes de las obras para la crítica e investigación científica, la copia privada para uso personal entre otras (LFDA, artículo 148, 2013).

Cabe destacar que las limitaciones y excepciones se interpretan de forma restrictiva, de ahí que para hacer uso de éstas se deben cumplir todas y cada una de las condiciones establecidas por la legislación, pues su objetivo no es permitir el uso indiscriminado de las obras, sino regular en qué casos no se necesita la autorización y el pago de regalías por parte de terceros que utilicen las obras de otros.

Actualmente no sólo están en conflicto el Derecho de Acceso a la Cultura con los Derechos de Autor, sino se han sumado a este conflicto el Derecho de Acceso a la Información y el Derecho de Protección sobre los Datos Personales, así como diversas conductas delictivas como el robo de identidad entre otros, mismos que se encuentran en igualdad jerárquica, toda vez que están contemplados como Derechos Humanos, lo cual atrae grandes retos para los juzgadores, ya que en todas sus sentencias o resoluciones deberán realizar un examen de proporcionalidad (González , 2012) de estos derechos en pugna.

Hasta aquí hemos hablado de las obras protegidas y de los titulares de los derechos de autor, pero un tema relevante y que no puede faltar en un trabajo como el presente son las obras que son del dominio público, o sea las obras que no se encuentran protegidas por los derechos de autor (patrimoniales). Estas obras son de libre utilización por parte de terceros, siempre y cuando se respeten los derechos morales de éstas, pero lo importante no es el uso que se haga de ellas, sino determinar cuáles obras se encuentran en el dominio público, para lo cual no existe una forma única para determinarlo, ya que el derecho de autor es casuístico, es decir, que depende de cada caso el análisis sobre si la obra está o no en el dominio público. Lo que existe es la extracción de algunos datos que nos pueden ayudar a determinar si la obra que deseamos utilizar se encuentra o no en el dominio público entre los que encontramos: la fecha de creación o publicación de la obra, la legislación que regulaba la vigencia de los derechos patrimoniales de autor al momento de la creación o publicación de la obra, verificar si en leyes posteriores no se encuentra un artículo restitutorio de derechos patrimoniales de autor que extienda la vigencia de éstos, una vez hecho lo anterior revisar en los archivos de las Sociedades de Gestión Colectiva si en éstos tienen o no vigentes los derechos patrimoniales sobre obras de sus agremiados. Como podemos observar no existe una forma exclusiva para determinar el ingreso de una obra al dominio público, lo recomendable es seguir los pasos antes mencionados para darnos una idea de si la obra está o no en el dominio público.

A continuación, abordaremos el tema de las Sociedades de Gestión Colectiva las cuales son personas jurídicas, sin ánimo de lucro que se constituyen al amparo de la Ley Federal del Derecho de Autor y con previa autorización del Instituto Nacional del Derecho de Autor, con el objetivo de proteger los derechos de los autores y titulares de derechos conexos. Son las entidades responsables de recaudar y distribuir las regalías, mismas que poseen estatutos autorizados y que manejan tarifas para el cobro de éstas según sea el caso de que se trate. Dichas Sociedades son de gran ayuda para los autores, ya que logran tener una mayor presencia y por consiguiente mayor nivel de recaudación tanto nacional como internacional de regalías a favor de sus agremiados (autores o titulares de derechos conexos).

Por último, tocaremos el tema de la Internet por su relevancia en la época actual, ya que mucha de la información que circula en esa red tiene protección por los Derechos de Autor.

Internet surge como una red doméstica y de uso militar, misma que se ha extendido a lo largo de los años hasta llegar a lo que ahora conocemos como la red más importante y por la cual se transfieren diariamente una cantidad enorme de informaciones, que en su mayoría se encuentran protegidas por los Derechos de Autor, lo cual ha provocado un gran debate a nivel internacional sobre si toda la información que se encuentra en la internet es de uso libre, como estudioso del tema podría decir, que no, de hecho compartimos la idea de Noam Chomsk (2013) en cuanto a que la internet ha sido un gran cambio en la humanidad pero no de relevancia tal como se quiere hacer ver. Tal parece que muchos se encuentran empeñados en decir, que la internet es libre así como todo lo que en ella se encuentra (Fundación Copy Left ,2013) y no hay nada más falso que eso, de hecho la mayoría del contenido está protegido y se pueden seguir acciones en contra de esos usuarios sin autorización en la mayoría de los países del mundo, basta ver el caso reciente de megaupload (Rodríguez, 2012 ) para darnos cuenta de lo regulado que se encuentra la internet.

Es importante no perder de vista que la internet es otro medio por el cual se pueden explotar las obras, pero si bien es cierto es difícil mantener el control sobre el destino de éstas, una vez que han ingresado a esa red, no menos cierto es que el autor sigue en posesión de sus derechos, los cuales puede ejercitar en el momento en que a él le parezca pertinente y contra las personas que él desee.

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* Licenciado en Derecho, Especialista en Derecho de Amparo y Especialista en Derecho Autoral cuenta con un diplomado en materia de Propiedad Intelectual impartido en el Instituto Nacional de Desarrollo Jurídico, un Diplomado en Derecho Procesal Administrativo por la Barra Mexicana Colegio de Abogados A.C., cursó el semanario intitulado Mediación y Arbitraje en conflictos relacionados con la Propiedad Intelectual, el Curso General de Propiedad Intelectual el curso de Derechos de Autor y Derechos Conexos todos impartidos por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, participó en la Séptima Sesión de entrenamiento de INTERPOL sobre la investigación de delitos contra la propiedad intelectual organizado por INTERPOL, de igual forma ha cursado las Clínicas en Materia de Propiedad Intelectual nivel avanzado impartidas por la Asociación Mexicana para la Protección de la Propiedad Intelectual (AMPPI) y diversos cursos relacionados con la Propiedad Industrial y el Derecho de Autor impartidos por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial y el Instituto Nacional del Derecho de Autor.

Categorías:Derecho

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