Miriam Morales

“La rebelde” mano del pueblo…

Por Rafael García

Domingo, son las 10 de la mañana y me preparo para asistir a la presentación del disco “DE LA MANO DEL PUEBLO “ de Miriam Morales, en Ayapango , Estado de México, tomo la autopista México-Puebla y luego la desviación a Chalco y Cuautlta, llego a Cocotitlan, Paso Temamatlta, Tenango del aire, (famoso por sus pasteles) y llego a Ayapango, apenas a tiempo, pues está a punto de iniciar su presentación, “La rebelde”, como le llaman algunas personas que han escuchado su canto y le consideran una mujer con una voz privilegiada. Tomo asiento y escucho con atención cada una de sus letras y voy entendiendo porque le llaman “La rebelde”, interpreta temas de Alí Primera, Carlos Puebla, Violeta Parra, Judith Reyes y claro no podían faltar las de José De Molina y otros temas de su autoría.

Miriam Morales nace en un pueblo de Veracruz llamado Tecolapa, muy cerca de la zona de los Tuxtlas, lugar lleno de vegetación y ríos, de lo que ahora ya casi no queda nada, como ella misma nos dice están acabando con todo las empresas a las que el gobierno federal les ha dado concesiones para explotar la tierra, tierra que no es de ellos, es de los ejidatarios y aun así las siguen explotando aludiendo así a uno de los temas que interpreta, “rebeldía rural”.

Al terminar su presentación, algunas mujeres se le acercan y le felicitan, agradeciéndole por las letras de sus composiciones, letras que hablan de las injusticias del sistema judicial hacia la mujer; buscamos un lugar para platicar y nos sentamos debajo de un árbol en el atrio de la iglesia del pueblo, iglesia que data del siglo XVII edificada en honor de Santiago Apóstol, ahí me dice que llegó al Distrito Federal cuando tenía 5 años, su padre, músico de jazz y arreglista, su madre, cantante, prácticamente creció en los escenarios, entre bambalinas, “dormía arrullada por el saxofón de mi papa y el canto de mi mamá” me dice con una sonrisa. Empecé a estudiar piano a los 10 años y luego estudié canto, en mi casa escuchaba música de toda, me gustaba pero, como que no me convencía, entre a estudiar al CCH Naucalpan de la UNAM y fue ahí donde empecé a escuchar otro tipo de música, trova, folklor y música de protesta. Recuerdo que una canción que me gustó mucho, y creo que fue por ese tema que me decidí a entrarle a la canción de protesta, fue la de “obreros y patrones” de José de Molina, de ahí empecé a leer mas y mas y a politizarme, ya después estudie música en varias escuelas. Comentando el por qué de los temas de su disco, me dice que es por tanta injusticia y marginación hacia la mujer indígena y campesina, a las madres trabajadoras que tal parece que por ser pobres no merecen justicia; este tipo de letras la llevan a Madrid y Barcelona en España. “Allá estuve dos meses en varios foros, al presentarme por primera vez, tenía la incertidumbre de cómo me iban a recibir con mi canto, y fue muy grato darme cuenta que les gusto demasiado, están más politizados que aquí en México, a pesar de ser una cultura diferente, desgraciadamente nos aquejan igual tipos de problemas, violencia de género, maltrato a la mujer, misoginia.”

También estuve en los Ángeles, California, ahí conviví con los paisanos, hombres y mujeres trabajadores. También estuve tocando música tradicional mexicana con un grupo que se llamo “Fu-son” acompañábamos a un ballet presentándonos en festivales internacionales, ahora estoy en un grupo de narración que se llama “mujeres de palabra” ahí contamos a través de cuentos ciertas problemáticas que se viven en esta época, hemos participado en festivales culturales como el Silvestre Revueltas que se lleva a cabo en el estado de Durango durante el mes de octubre, llevamos dos años participando, también en el Palacio de Minería y en el Alcázar del castillo de Chapultepec, en la ciudad de México, entre otros centros culturales.

El calor aumenta y es momento de salir por agua, pero como caída del cielo se aparece una mujer empujando un carrito, ofertando sus nieves con un pregón que no había escuchado nunca y que nos provoco mucha risa “nieves, ¡hay nieves!”, “van a querer si no pa`tirarlas”, “!aunque sea pregúntenme cuánto valen!”. Mientras saboreamos y nos refrescamos con una deliciosa nieve, me comenta muy entusiasmada de los planes de su grupo “Canto Libre Ensamble” me dice del disco que están grabando y que ya lleva en un 80% de avance “solo Rafael y yo estamos grabando casi todos los instrumentos: la guitarra, la vihuela, el violín, la flauta transversa y el saxofón” Ariel nos apoya en las percusiones y Néstor en el bajo, de ahí los demás instrumentos los estamos grabando él y yo, como los saxofones, el clarinete, la flauta transversa, la guitarra, el cuatro venezolano, el triple colombiano, el tres cubano, requinto entre otros.

Se pasa el tiempo sin sentirlo y nuestro estómago nos indica que ha llegado la hora de comer, le hago una invitación a comer y acepta, nos dirigimos al auto y caminando entre calles empedradas y casas de fachada amarilla con techos de teja roja que parecen despedirnos, un viejo portón de madera testigo del tiempo, enmarca la figura de una mujer de rasgos indígenas que está sentada en su silla, su mirada cansada, no sé si por el tiempo o el trabajo llama mi atención, me acerco para saludarla y despedirme, despedirme DE LA MANO DEL PUEBLO.

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Categorías:Mujeres

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