La fotografía y sus usos en México: El daguerrotipo

La fotografía y sus usos en México

El daguerrotipo

Por Víctor Edgardo Galván

En 1839 fue presentada en la Academia de Ciencias de París un procedimiento para captar imágenes de manera permanente del entorno físico los más similares e idénticas a la realidad. El procedimiento había sido ideado algunos años antes por Nicephoro Niépce, quien asociado con Louis Jacques Mandé Daguerre logró afinar sus descubrimientos. El nombre del empresario bautizaría el procedimiento: El daguerrotipo.

A finales de ese año, el daguerrotipo, posteriormente conocido como fotografía, desembarcaría en el puerto de Veracruz. A partir de aquel desembarco de las “cajas daguerrianas”, primitivos ancestros de las cámaras digitales de hoy, podemos comenzar con una Historia de la Fotografía en México, panorama del que mostraré algunos aspectos, sobre el uso de la fotografía y de algunos fotógrafos que dejaron su huella en “plata y gelatina” con aportaciones relevantes en esta historia, que día a día tiene nuevos descubrimientos y apreciaciones que revalorizan y rescatan tanto su utilización como las múltiples facetas del procedimiento para captar imágenes.

Aunque en sus primero años la fotografía se insertó en vertientes como el retrato del ámbito social y familiar, el paisaje y el exotismo. Su esencia de reproducir de manera “idéntica” la realidad amplió exponencialmente sus usos.

Dos años más tarde del desembarco en Veracruz, el daguerrotipo ya había captado a sus primeros iniciados en el país, y hecho llegar a algunos otros de latitudes lejanas. Uno de los primero daguerrotipistas de que se tiene noticia es Joaquín María Díaz González, en 1844 abrió un estudio en la calle de Santo Domingo en la ciudad de México, compitiendo con algunos otros establecimientos de extranjeros. La lógica de los daguerrotipistas de aquella década no era sedentaria. Siendo un “artículo de importación”, el daguerrotipo no dejaba de estar dirigido a un público que económicamente pudiera pagarlo, Olivier Debroise refiere que un daguerrotipo alcazaba de 6 a 10 pesos, lo equivalente a un mes de salario de un empelado doméstico. Por ello en muchos casos los primeros artífices de la fotografía en el país cambiaban de residencia buscando mejores zonas económicas que pudieran adquirir sus trabajos.

Igual que Díaz González, un buen cúmulo de nombres de daguerrotipistas itinerantes se han hecho visibles en aquella primera década: Antonio L. Cosme de Cossio, Randall W. Hoit, francisco Doistua, Andrew J. Halsey, Richar Carr, Philogone Daviette, Andfrew Hasley, Charles, S. Bets Marcos Vallete, etc. Su paso por distintas plazas, en las que imponían sus estudios de trabajo solo han conservado algunas imágenes de su pinera labor. Ejemplo de ello es Philogone Daviette, quien estuvo brevemente en México y se establece en Lima, donde exhibe una serie de vistas tomadas en quince regiones del Nuevo Mundo.

A los pocos años de vida, la fotografía tuvo su oportunidad para mostrarse como una técnica que permitiría dar a conocer hechos sociales de trascendencia. En 1847 la política expansionista de los Estados Unidos de América los había llevado a la confrontación bélica con México. En aquel año, principalmente en el norte de México confluyeron las armas y los daguerrotipistas.

Aunque los daguerrotipos, alrededor de 45, como la “una puesta en escena” de la amputación de una pierna o el ejército en marcha, tomados en Saltillo, no marcan el inicio del fotoperiodismo, ni de los corresponsales de guerra, si constituyen una narración visual, un “simple” testimonio, un registro conmemorativo e histórico para aquellos que en las imágenes aparecían. Una especie de trofeo que bien puede ser compartido en el ámbito familiar y personal.

Sin embargo los daguerrotipos tenían una desventaja, a pesar de tomar una parte de la realidad y concentrarla en un soporte de metal, solo se podía realizar una copia. Esto se vio solventado con el calotipo. Una técnica de bajo costo ideada por Henry Fox-Talbot que permitía obtener varias impresiones a partir de una imagen. Con estas posibilidades, para “1860 la fotografía se la fotografía se convirtió en algo más que en un simple mecanismo de representación: en un medium en sentido moderno, instrumento de la comunicación y el conocimiento.”

Nuevamente en México, la guerra daría espacio a la fotografía en los campos de batalla. Nos dice Rosa Casanova que “las dos grandes invasiones de nuestra historia como nació independiente dieron por resultado el auge de la fotografía: la norteamericana de 1846-1847 refrendo el valor del daguerrotipo y aseguró su difusión, la francesa afianzó la presencia del estudio fotográfico en el escenario urbano.

En 20 años, las formas de captar las imágenes habían cambiado no solo en su técnica y soportes, también en los medios de hacer llegar este producto a nuevos públicos. Alrededor de 70 estudios fotográficos se encontraban diseminados en las principales ciudades del país durante la intervención francesa. Aunque ya para ese entonces el ayuntamiento de la Ciudad de México les cobraba derechos los retratistas, la fotografía comenzaba a florecer en una más de sus múltiples posibilidades, el consumo en masa de imágenes y la producción artística.

Con las bayonetas del ejército francés, y las reclamaciones de pago de la deuda externa suspendidos por el presidente Juárez en 1862, llegaron el archiduque Maximiliano de Habsburgo y su emperatriz Carlota. Con ellos la fotografía tomo cauces que aún hoy sigue su curso: el trabajo comercial y el ejercicio artístico. Del primero, en un ambiente claro de identidad con sus nuevos súbditos, el Segundo Imperio Mexicano hizo propaganda – y agregaríamos “política”- de sus actores. “Como una forma de dar rostro a estos gobernantes que resultaban ajenos y desconocidos para la mayoría de los mexicanos, se difundieron ampliamente los retratos de los soberanos desde antes de su llegada.

El hecho no es menor ni para la fotografía ni para los procesos políticos de nuestro país. Confrontadas las posturas entre la república y el imperio, la fotografía jugó un papel importante fue en estricto sentido un medio más allá de las armas, para el convencimiento y la aceptación de la postura imperialista. Mediante la utilización masiva de las imágenes de los emperadores, se buscó no solo que se les conociera, sino también generar identidad y aceptación en una sociedad mayoritariamente analfabeta, que a partir de la identificación visual de sus gobernantes podía generar mayores vínculos y aceptación de su propuesta de Estado. Sin embargo, como es sabido, para hacer florecer el Segundo Imperio Mexicano no bastaron las cartas de vista con las imágenes de los emperadores en distintos atuendos, la república triunfaría frente a pírrica nobleza mexicana.

Otro aspecto a partir de 1860 fue la utilización de la fotografía como trabajo artístico de los hacedores de la imagen a través del lente. Esta “práctica artística” del fotógrafo no representaba una tarea específica, o por encargo. Era más bien su sensibilidad y conocimiento de sus herramientas frente a determinadas escenas cotidianas, edificios, construcciones y/o paisajes. Para aquellos años la construcción de lo estético pudo obedecer más a la idea de la apreciación a posteriori de la toma de la imagen, que a parámetros introducidos o pensados previamente a ella. Sin embargo, esta identificación de lo estético fue tomando fuerza y estableciendo sus propios estándares que determinaron en breve tiempo sus convencionalismos aún vigentes.

Seguramente, ni Niépce ni Daguerre imaginaron las posibilidades de su invención. De la simple aprehensión de la realidad a su visión estética la fotografía ha cumplido con diversos usos que no hemos alcanzado a vislumbrar del todo. Desde su utilización como elemento que documenta un hecho, hasta su uso como la propaganda política. La fotografía constituye una gama más que extensa respecto a sus usos, y en virtud de ello; el estudio que de ella podemos hacer.

En la siguiente entrega abundaremos en algunos fotógrafos durante el Segundo Imperio, como François Aubert, así como los diversos usos de la fotografía a finales del siglo XIX, como su uso en la ciencia y sus fotógrafos.

 Daguerreotipo.bw

 

 

Categorías:Fotografía

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