LAS MADERAS QUE CANTAN Entrevista con el maestro Raúl Ramírez

LAS MADERAS QUE CANTAN

Entrevista  con el maestro Raúl Ramírez

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Por Rafael García

Me dirijo al municipio de Atizapán de Zaragoza, ¿Cuál es el motivo?, me espera el maestro Raúl Ramírez o don Raúl, como le dicen todos quienes le conocen, la mañana es fría, soleada pero fría y el tráfico como de costumbre. Recuerdo cuando le conocí, un amigo mío, Víctor Altamirano fue quien me lo presentó, pues requería un requinto jarocho. Por fin, después de atravesar la ciudad, llego al domicilio, me recibe con amabilidad y de igual manera me invita a pasar a su taller. Entrar a su Taller es transportarse a otro mundo, el olor a madera que impregna el ambiente lo hace un lugar diferente, entran y salen clientes y por fin, nos sentamos a charlar.

Revista Latinoamericano.- ¿A qué edad empieza en este oficio maestro?

Raúl Ramírez.- Casi casi naci entre guitarras, desde los diez años empecé a trabajar con mi papa don Sebastián, él me platicaba que se vino de Querétaro y se plantó haciendo guitarras en un lugarcito en la Colonia Anáhuac, ahí vivía y fabricaba sus guitarras, hasta que conoció a un señor y este le pidió que se asociaran, fue así como nació “guitarras mexicanas”, donde trabaje un año con mi papá después trabajé con otras tres personas en guitarras balmis y guitarras nacionales y otra persona de nombre Mario Salinas, hasta que falleció y fue entonces que empecé a trabajar por mi cuenta. A la fecha tengo casi 60 años fabricando guitarras.

RL.- ¿Para quién ha hecho guitarras u otro instrumento?

Haciendo memoria dice:

RR.- Bueno, pues a Claudio Estrada, David Moreno, Álvaro Carrillo y ahora, al grupo Colibrí y Martin Urieta. También al grupo los folkloristas, más a Adrian Nieto, es a él a quien más le trabajo.

De repente un silencio, una pausa y con nostalgia, recuerda las noches de bohemia a las que le invitaban y donde se reunía con, Álvaro Carrillo, Antonio Bibriesca y David Moreno, este último maestro del guitarrista Paco de Lucia.

RR.-También trabaje para el Trio Los Panchos y Los Tres Ases,  entre otros tríos y artistas que ya no recuerdo.

De repente volteo y veo algunas maderas acomodadas debajo de su mesa de trabajo y aprovecho para preguntarle qué tipos de madera utiliza para fabricar sus instrumentos, y me responde:

RR.- Yo empecé a trabajar con la madera de aguacate, que muchos catalogan como la más corriente. -Y me explica- Lo que sucede es que ahora cortan el árbol muy tierno y eso le quita sonoridad al instrumento, pero la madera de aguacate madura es muy buena, ahora trabajo el cedro blanco, cedro rojo, nogal, palo escrito, ojo de pájaro, ciprés y palo santo, que es lo más caro pues la madera la traen de Brasil o de la India. El cedro y las demás maderas las hay aquí, por eso no son tan caras,  y me dice que el secreto para que una guitarra suene bien esté en la tapa pues lo demás solo es una caja de resonancia y en el barniz, pues éste, les opaca el sonido.

El trabajo le llama y tiene que atender a un cliente más, mientras lo espero, escucho en una pequeña grabadora, un tema de los Beatles, llama mi atención un muchacho, delgado y alto, que con el ruido que hacia su lija al tallarla contra una madera, parecía que lo hacía siguiendo el ritmo de la canción, me acerco y le pregunto que hace y me dice:

-Estoy terminando un tricornio que tengo que entregar la próxima semana,

¿Y cuál es tu nombre? Le pregunte.

Emanuel, me respondió y continuo, trabajo con don Raúl desde hace 9 años

RL.- ¿Y cómo es don Raúl?

E.-No pus bien a toda madre (y se ríe) es muy buena persona.

RL-¿Cómo llegaste aquí?

E.- Vine como cliente y como vi que tenía mucha chamba, le pregunte si necesitaba un chalán y me dijo que no, regresé más adelante a traerle trabajo y le pregunte de nuevo y me respondió que por el momento no. Ya la tercera vez vine solo a pedirle trabajo y fue como me acepto. No sé si fue para que ya no le diera lata pero aquí sigo.

RL.- A la hora de fabricar un instrumento, ¿Cuál es al que le pones más empeño?

E.-No, pues a todos, creo que cada instrumento que se fabrica aquí, lleva una parte de nosotros, no hay instrumento que no se haga poniéndole el corazón.

RL- ¿Y tú ya fabricas instrumentos?

E.- Ya, claro, con la supervisión de don Raúl, él me dice como tratar la madera y me corrige los errores que tengo todavía.

Entonces entra Manuel, hijo de don Raúl, el heredero de la tradición de las guitarras Ramírez, me saluda cordialmente y me invita a tomar asiento en una pequeña terraza, le pregunte que si también le gustaba la laudaría y respondió:

Manuel.-No, estoy aquí para ayudarle a mi padre temporalmente, yo estudié diseño grafico y pienso retomar mi carrera.

RL.-Pero ¿Aquí puedes aplicar esos conocimientos, no?

M.-Si claro, pero no es lo mío, tengo otro hermano de nombre Martin, él si esta de lleno en esto. La verdad no me gusta mucho el trabajo de mi padre (y se ríe).

RL.- ¿Y lo sabe don Raúl?

M.- ¡Claro que si! pero me gusta acompañarlo.

RL.- ¿Qué satisfacción te deja este trabajo?

M.-Bueno, aparte de la económica, el ver cuanta gente estima a mi padre, ver que les gusta el trabajo que hacemos, cómo dejamos sus instrumentos que traen a reparar y cómo se los fabricamos también.

En eso regresa don Raúl

R.-Era un cliente que me trajo una guitarra que le fabriqué hace 43 años, ¡Imagínate, sigue sonando todavía!

RL.-Oiga y ¿Cuál es el instrumento más raro o exótico que le han pedido?

RR.-Un músico brasileño, me trajo un instrumento llamado “tabaquiño “yo no lo conocía. Llegó y me dijo que me traía un instrumento,  que si lo podría copiar y le dije que sí, al rato me llegó con un instrumento pequeño, de cuatro cuerdas, muy parecido al ukulele. Nunca en mi vida lo había visto, entonces le dije que si lo haría y aproveche para hacer otros dos, al entregarle su pedido, vio que había fabricado otros dos y me dijo:

-¿Los vende?

-¡Claro que sí!

-¿A cuánto?

-Deme 400 pesos por cada uno.

-De inmediato y sin pensarlo me los pagó y me dijo, es que a mí me los traen de Brasil y me los dan a 2500 cada uno. Ja ja ja empecé a reírme y pensé “de haberlo sabido”, ya recuerdo el nombre, ¡Cavaquinho se llama!

RL-Y hablando de plata, ¿Qué precios son los que tienen sus instrumentos?

RR.-Bueno, pues varían, del cliente depende la calidad, es decir, la señora Arcadia del grupo Colibrí, por ejemplo, no me mandaría a hacer un instrumento barato o Los Folkloristas, estás de acuerdo? Y pues el instrumento más caro, es la guitarra de palo santo, esa esta en 15 mil pesos y los más económicos, por decirlo así, están entre 1200 a 1700.

Y así es como termino mi charla con don Raúl, un hombre honesto que con sus manos transforma la madera para darle sonidos, hacerla cantar, me despido no sin antes probar unas ricas berenjenas rellenas de queso que preparo la esposa de don Raúl y que amablemente me invito a probar,

Salgo y dejo atrás el sonido de las lijas puliendo la madera y lo tengo que cambiar por el ruido de los autos, dejo atrás las maderas que cantan…

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