Autodefensas de Michoacán: Elementos de un fenómeno complejo

Hablar de las autodefensas conlleva analizar el fenómeno desde distintas perspectivas.


 

Foto: Purhepecha.com

Foto: Purhepecha.com

Por: Carlos Sampedro

Imaginemos un escenario en el cual la comunidad de un poblado tenga que sobrevivir  entre las ya cotidianas extorsiones  del  narcotráfico,  donde  cada  ganadero  y  agricultor  debe  dar  su  cuota  mensual  por  cabeza  de  ganado y  por hectárea cultivada, donde cada comerciante tiene una cuota por lo que vende, como los  cuatro  pesos por cada kilo de tortilla. Además, las familias tienen que pagar la cuota por metro cuadrado del frente de su casa,  la de 500 pesos por automóvil y  los 20 pesos de cada lunes por cada estudiante, desde preescolar hasta preparatoria. A eso le aumentamos que se puede obligar a los niños y  jóvenes a dejar la escuela para que  trabajen  como  vigías  de  los  intereses  de  los  narcos;  de  por  si  la  situación  de  pobreza  orilla,  tanto  a  jóvenes como a adultos, a buscar trabajo en la delincuencia organizada.  Si te niegas a cooperar o pagar tu  cuota,  te  desaparecen  a  ti  o  a  un  ser  querido,  o  se  llevan  a  tu  esposa  o  hija  para  violarla  y  –en  algunas  ocasiones- regresarla después. Y aunque pagues, sigue estando el peligro de que te secuestren y te torturen o  se lleven a una mujer de tu casa.

Acudes  a  las  autoridades,  en  el  mejor  de  los  casos  te  prometen  que  tomarán  cartas  en  el  asunto,  pero  después los ves comiendo en un restaurante junto con los narcotraficante a los que denunciaste. Resulta que  ese  cártel  puso  a  esas  autoridades  en  el  puesto  que  ahora  tienen  y,  por  lo  tanto,  tiene  el  respaldo  del  gobierno local, estatal y de  fuerzas federales,  para que no se vean mermados sus intereses económicos y de  poderío frente a otros cárteles.  El gobernador estatal diciendo que no pasa nada y los pobladores enterrando  de 30 a 40 muertos por semana. Pese a la presencia de fuerzas federales, estos no   capturan a ninguno de los  principales capos a pesar de que saben dónde se encuentran sus casas de seguridad, y frente a ellos sigue  operando el terror de los narcos, sumándose a ello el terror de las violaciones a los derechos humanos en que  incurren los militares. Ya los desaparecidos se cuentan por decenas y los muertos por cientos.

Esas  son  algunas  problemáticas  que  se  viven  o  vivían  -dependiendo  del  poblado-  en  Tierra  Caliente,  Michoacán.  Esta  zona  geográfica,  con  una  población  aproximada  de  500,  000  habitantes,  es  un  centro  de   descomposición social, pero a la vez, una fuente de riqueza y poder de Los Caballeros Templarios  (cártel que   domina la zona)  y  de  sus funcionarios gubernamentales cómplices.  Se calcula que por extorsiones sólo a los  aguacateros  de  Michoacán  se  obtuvieron  2,460  millones  de  pesos  (200  millones  de  dólares)  en  2013.  La  minería también es muy redituable en esta zona y hasta el 75 por ciento de la producción exportada a China  proviene del crimen organizado. Los Caballeros Templarios exportan hierro en grandes cantidades para que  los  chinos  les  provean  de  los  insumos  químicos  necesarios  para  la  producción  y  distribución  de  drogas  sintéticas, las cuales serán consumidas principalmente por Estados Unidos. Para facilitar esta   comercialización  se encuentra colindando con Tierra Caliente el puerto de Lázaro Cárdenas.

Los intereses económicos se hacen todavía mayores con el lavado de dinero  necesario para estas operaciones  mercantiles,  lo  que  conlleva  complicidades  gubernamentales y  empresariales.  Un  mal  necesario  para  darle  oxígeno al sistema capitalista.

Ante todo este escenario, surgieron las autodefensas de Michoacán, el cual es un fenómeno que se tiene que  abordar en toda su complejidad para poder   entenderlo y  emitir juicios sobre su existencia.  Los intereses que  hay detrás de estos grupos, su composición, sus estrategias y demandas son parte de un   enmarañado que  podría  irse  desmenuzando  entre  testimonios,   interpretaciones  y  reflexiones  de  especialistas  en  el  tema;  cotejando sus similitudes y diferencias con otros fenómenos parecidos; así como también ayuda el análisis de  las noticias que han invadido últimamente  los medios masivos de comunicación y electrónicos.  En fin, una  tarea que es difícil de abordar en su totalidad en unas cuantas páginas. Sin embargo, hay algunos ejes que  nos pueden guiar hacia una mejor lectura de este tema.

Los objetivos iniciales que se plantearon los integrantes de estas autodefensas fueron: hacerle frente a Los  Caballeros Templarios y expulsarlos de todo el territorio michoacano; regresar a la normalidad  y que puedan  continuar  con  sus  labores  cotidianas  los  pobladores  de  la  zona;  llevar  a  cabo  elecciones  legítimas  en  las  localidades  liberadas  de  la  influencia  del  narcotráfico  para  elegir  representantes  que  cuenten  con  el  aval  popular; ser una fuerza de apoyo para el gobierno del Estado y para el ejército y la marina en la lucha contra  los Caballeros Templarios. Actualmente lo que más se ve en las notas  periodísticas y de los grandes medios es  que sólo luchan por terminar con Los Caballeros Templarios, su demanda principal sería detener a sus siete  líderes y entonces ya se desarmarían las autodefensas. La cuestión es ver si en verdad hasta ahí podría llegar -o se pretende que llegue- la lucha de estos grupos de autodefensa.

Lo  que  originó  su  conformación  fue  tanto  la  desesperación  de  los   pobladores  como  la  afectación  a  los  intereses de los empresarios que se vieron obligados a actuar.  Fue así que su composición se  nutrió poco a  poco  de ganaderos y agricultores inconformes, así como  de gente que perdió  a sus    familiares y su empleo; hasta  de  algunos  ex  templarios  han  llegado  a  formar  parte  de  sus  filas.  Se  habla  de  que  también  las autodefensas han sido infiltradas por gente de otros cárteles  de narcotraficantes  (en específico del llamado  Nueva  Generación,  enemigo  más  directo  de  los  templarios)  y  del  gobierno.  También  se  especula  sobre  el  origen de su financiamiento, aunque ellos sostienen que son los empresarios descontentos con Los Caballeros  Templarios -algunos que habitan en Estados Unidos- los que dan los recursos para tener todo el armamento e  infraestructura con el que cuentan. En las poblaciones liberadas por las autodefensas, se conforman consejos  ciudadanos y les son regresadas sus tierras a los grandes agricultores y ganaderos.

Ahora bien, hasta aquí, con estas  y otras  características, a algunos les ha dado por tachar  a las autodefensas como  grupos paramilitares  que sirven de instrumento al gobierno; y se hace hincapié en  sus  diferencias con de las Policías Comunitarias Indígenas.

Respecto  a  la  primera  caracterización,  es  curioso  que  la  acusación  de  ser  paramilitares  viene  tanto  de  analistas y actores políticos de derecha,  como de  algunos  analistas y militantes de izquierda.  Es evidente  que con el general colombiano  Naranjo Trujillo como asesor del gobierno federal se puede llegar fácilmente a la conclusión  de  que  la  existencia  de  cierta  tolerancia  y,  recientemente,  la  institucionalización  de  algunas autodefensas  es  una  estrategia  gubernamental  para  tratar  de  incidir  en  el  conflicto  y  beneficiarse  políticamente del fenómeno en Tierra Caliente. Pero hay grandes diferencias en el origen, evolución y espacio  de desarrollo entre la experiencia colombiana y la mexicana, y  se comete un error al  aferrarse  en encontrar  sólo las similitudes entre ellas. En Colombia los paramilitares surgieron para cumplir una función que no tiene nada que ver con las motivaciones que dieron pie al surgimiento de las autodefensas michoacanas.

Por otro lado, el gobierno federal ha actuado de acuerdo a una torpe inercia al querer colombianizar a las autodefensas sin tomar en cuenta los disímiles de fondo  mencionados. Es así que hemos visto cómo la  base  social, la población de las comunidades con presencia de autodefensas,  han expresado su repudio a tal pacto  con el gobierno, y también no son pocos los líderes y grupos de autodefensas  que se han negado a firmar el  acuerdo con el gobierno;  se niegan a  la condición de que si no firman, tienen que desarmarse,  y en cambio  siguen avanzando para ocupar otros territorios en su lucha por expulsar a Los Caballeros Templarios. Esto nos  habla de que no puede hablarse de una homogeneización de estos grupos de autodefensa, ya que en realidad  su  composición  es  más  compleja.  También  hay  que  tomar  en  cuenta  el  gran  recelo  hacia  las   autoridades  gubernamentales  y  las  fuerzas  federales,  que  han  incurrido  en  omisiones  al  momento  de  supuestamente  combatir a los narcotraficantes y hasta han dado clara muestra de su colusión con ellos.

En cuanto a las diferencias con las Policías Comunitarias indígenas, no es posible querer trasladar cabalmente la  experiencia  de  estas  a  un  escenario  hipotético  que  las  autodefensas  michoacanas  podrían  tener.  Los  indígenas tienen la opción legal del autogobierno por usos y costumbres, y eso ayuda a que construyan  con  mayor facilidad  proyectos autogestivos y comunitarios.    Es  importante señalar que  la mayoría de las Policías Comunitarias  Indígenas,  no  sólo  de  Michoacán  sino  también  de  Guerrero,  incluyen  en  sus  demandas  la defensa  de  la  soberanía  popular  y  de  sus  recursos  naturales,  haciendo  frente  a  los  intereses  de  grandes  capitales trasnacionales  y de sus empleados gubernamentales. Es por eso que el gobierno se ha ensañado contra ellas  y continuamente recrudece el hostigamiento y represión en su contra. Pero también no hay que perder de vista que no han estado exentos de represión tanto los   integrantes como  la  base  social  de  las  autodefensas  de  Tierra  Caliente,  aunque  en  menor  medida  que  como  ocurre  con  las Policías Comunitarias. Para entender por qué ocurre así, hay que ver las circunstancias y el contexto en que se desarrolla  el  fenómeno  de  las  autodefensas.  Es  cierto  que  las  reivindicaciones  de  estas  últimas  han  sido  limitadas,  ya  que  no  se  atiende  en  realidad  el  fondo  del  problema,  que  la  inseguridad,  la  pobreza  y  la corrupción tienen también su raíz en los cacicazgos rurales y el saqueo de los recursos naturales. Por lo tanto,  las  autodefensas  son  fácil  presa  de  la  cooptación  gubernamental  y  el  Estado  ha  avanzado  en  ello.  Pero también es cierto que han tocado ya intereses económicos y políticos de un narco-gobierno que funcionaba a sus anchas  en sus localidades.  Al  reaccionar colectivamente contra la opresión de la delincuencia organizada llevaron  los  reflectores  a  Tierra  Caliente  y  lograron  evidenciar  lo  corrompido  que  está  el  gobierno  en  sus distintos niveles por la delincuencia organizada y por intereses económicos que provocan una cada vez mayor degradación social. Ese logro no es suficiente para resolver  su situación, pero citando un artículo de Fernando Montiel: “nadie, absolutamente nadie puede decir a ciencia cierta en qué va a terminar el fenómeno de las autodefensas. Ni siquiera sus protagonistas.” [1]

Tenemos  que  ahondar  en  todos  estos  factores  para  no  condenar  a  las  autodefensas  a  que  son  -o inevitablemente  serán-  lo  que  no  se  quiere  que  sean.    Un  mejor  ejercicio,  en  lugar  de  obsesionarse  en predecir su paramilitarización, podría ser  buscar las alternativas para que las autodefensas no se queden en  ese primer paso  que fue  el  dejar de ser indiferentes y actuar;  es claro que  si siguen sirviendo a los intereses  de algunos grandes empresarios y no construyen y trazan objetivos  que sean  más a largo plazo, no podrán  dar el  siguiente paso  necesario para generar  la posibilidad de obtener un  carácter comunitario, autogestivo y  de poder popular.

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[1] Fernando Montiel T., Autodefensas: Los peligros de la lectura, Rebelión, 29 de enero de 2014,

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=180117&titular=autodefensas%3A-los-peligros-de-la-lectura

Categorías:Política

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