Revolución latinoamericana

¡Los revolucionarios están de pie!

Octavio Aristeo López

El rostro revolucionario de Latinoamérica ¿Es una revolución simbólica?, como señala el intelectual, sociólogo francés Pierre Bourdieu (1930-2002), creador del concepto “constructivismo estructuralista” y los mecanismos de reproducción de jerarquías sociales en el que los agentes dominantes imponen, a veces con violencia simbólica, sus producciones culturales y simbólicas en una sociedad llena de conflictos, señala:
 “Las revoluciones simbólicas son particularmente difíciles de comprender, sobre todo cuando fueron exitosas, porque lo más difícil es comprender lo que parece ir de suyo, en la medida en que la revolución simbólica produce las estructuras a través de las cuales nosotros la percibimos. Dicho de otro modo, a la manera de las grandes revoluciones religiosas, una revolución simbólica subvierte estructuras cognitivas y, a veces, en cierta medida, estructuras sociales. Desde el momento en que son exitosas, imponen nuevas estructuras cognitivas que, por el hecho de que se generalizan, que se difunden, que habitan a la totalidad de los sujetos perceptivos de un universo social, se vuelven imperceptibles”.1
¿Es una revolución simbólica la revolución mexicana y la revolución cubana? Ahora, estamos viviendo una revolución simbólica o estamos viviendo una revolución política, un cambio social fundamental en la estructura de poder. Estamos viviendo, ¿Un cambio violento en las instituciones políticas?
Esta época histórica latinoamericana, que estamos viviendo, es una época distinta en el cual no se dan acontecimientos revolucionarios armados y violentos; por lo que, la definición de que la revolución es un cambio violento es un concepto inaplicable en la realidad de América Latina, eso crea confusión y permite la construcción de falsas teorías que conducen al oportunismo político y a la servidumbre.
Señala Ernesto  “Che” Guevara de la Serna (1928-1967), aristócrata argentino, doctor en medicina e integrante del movimiento revolucionario cubano exiliados en México, combatiente en la lucha de guerrillas con Fidel Castro en Cuba hasta el triunfo de la Revolución Cubana en el que fue nombrado ministro de Industria (1961-1965) y tiene influencia en Latinoamérica por sus ideas de un cambio en las estructuras políticas, sociales, económicas y culturales, así lo demuestran sus libros: Relatos de la  de la guerra revolucionaria en Cuba (1961), Diario de campaña en Bolivia (1968) y Táctica y estrategia de la revolución latinoamericana.
En el libro Táctica y estrategia de la revolución latinoamericana, argumenta sobre la revolución latinoamericana:
 “Es esta una Revolución singular que algunos han creído que no se ajusta a una de las premisas de lo más ortodoxo del movimiento revolucionario, expresada por Lenin así: “sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario”. Convendría decir que la teoría revolucionaria, como expresión de una verdad social, está por encima de cualquier enunciado; es decir, que la Revolución puede hacerse si se interpreta correctamente la realidad histórica y se realizan correctamente las fuerzas que intervienen en ella, aún sin conocer la teoría. Es claro que el conocimiento adecuado de esta simplifica la tarea e impide caer en peligrosos errores, siempre que esta teoría enunciada corresponda a la verdad. Además, hablando concretamente de esta Revolución, debe recalcarse que sus actores principales no eran exactamente teóricos, pero tampoco ignorantes de los grandes fenómenos sociales y los enunciados de las leyes que los rigen. Esto hizo que, sobre la base de algunos conocimientos teóricos y el profundo conocimiento de la realidad, se pudiera ir creando una teoría revolucionaria”.2

Crear una teoría revolucionaria para los países latinoamericanos.

¿Qué se entiende, entonces, por una revolución? Las revoluciones son pacíficas, radicales, cambios bruscos no violentos, también pueden ser violentos porque se enfrentan los grupos conservadores y los grupos revolucionarios, ya que se trata de una ruptura del orden establecido.3
Señala Samuel P. Huntington (1927-2008), politólogo norteamericano, fue profesor de Ciencias Políticas en el Eaton College y Director del Instituto John M. Olin de Estudios Estratégicos de la Universidad de Harvard, estudioso acerca de los golpes de estado en países del tercer mundo y acerca de los conflictos sociales futuros; asesor político del gobierno norteamericano, autor de referencia en conceptos como revolución y reforma política, señala: “Una revolución implica un cambio rápido, completo y violento de los valores, la estructuración social, las instituciones políticas, la política gubernamental y el liderazgo sociopolítico. Cuanto más complejos son estos cambios, más total es la revolución. Una revolución “grande” o “social” equivale a importantes cambios en todos esos componentes del sistema social y político. A su vez, las modificaciones de limitado alcance y moderada velocidad en el liderazgo, la política del gobierno y las instituciones políticas se clasifican como reformas”.4
Por supuesto que las revoluciones son violentas en valores, pero no son cambios rápidos en el contexto histórico actual, esta es una de las particularidades de la sociedad latinoamericana. Es cierto, que al estar la revolución vinculada a la sociedad, su existencia es objetiva, es concreta.
Entonces, el concepto revolución en los países latinoamericanos, tiene propiedades y caracteres propias que distinguen su esencia interna; que también el concepto revolución puede entrar en contradicción con otros conceptos como reforma y modernidad, la guerra de guerrillas; pero la formación del concepto revolución es contradictorio en lo concreto y lo abstracto en el concepto, ya que el conocimiento de un proceso revolucionario tiene como objetivo directo el descubrimiento de la revolución en la sociedad de cada país; tomando en cuenta que la esencia interna de revolución está llena de contradicciones, esta es una característica general y universal del concepto revolución, podemos decir que es una ley universal.
La obra del Che Guevara, La guerra de guerrillas, señala que el triunfo de las masas populares y campesinas latinoamericanas se tiene que dar por medio de la guerra de guerrillas.
Por supuesto, que existen contradicciones determinantes de la formación del concepto revolución, pero pone de manifiesto la esencia interna de la revolución en la realidad de la sociedad latinoamericana y no se puede ocultar, velar y hasta borrar por completo este concepto de nuestra realidad, que es el reflejo de los antagonismos de la sociedad; es el reflejo de la sociedad en esta época histórica que expresa la verdadera naturaleza de los latinoamericanos.
Por lo que, la revolución es la esencia contradictoria de la realidad, de ahí que Jesús Reyes Heroles, político e intelectual mexicano, afirme que forma es fondo (contenido) y fondo (contenido) es forma; la forma es el componente abstracto de los caracteres objetivos del concepto revolución y el fondo (contenido) está la contradicción en su interior; de aquí que a pesar de la unidad, existen diferencias y rasgos específicos en los grupos sociales, ya que la realidad de cada país latinoamericano es el reflejo del concepto revolucionario en Latinoamérica.
Diferente a lo que afirma el pensador político norteamericano Samuel P. Huntington, el pensador político mexicano Jesús Reyes Heroles (1921-1985), jurista, historiador y también académico, comenta: “Vivimos en un orden establecido en constante cambio, cuyo sentido y significado es bien claro: estamos en una revolución en evolución revolucionaria. Que no se subestime lo que implica la evolución revolucionaria. Ella se traduce en hechos, en movimientos, en consolidaciones y avances, en estrategias y tácticas…tenemos una tradición de evolución revolucionaria, de gobierno revolucionarios por origen y definición con altas y bajas, con flujos y reflujos, en el impulso e intensidad revolucionaria, que pocos países pueden vanagloriarse de tener”.5
Esto reafirma que el concepto de revolución es diferente al de los países europeos y de otros pensadores políticos. Por ser formas y manifestaciones en la realidad determinada por cada país, por su carácter y sus rasgos específicos, entonces existe variación en el concepto revolución que está inmerso en el desarrollo histórico de cada nación del mundo y por ende de cada nación de América Latina.
Por consiguiente, José Carlos Mariátegui La Chira, periodista radical y opositor peruano, intelectual y activista político e influyente en el marxismo latinoamericano; con una beca que le ofreció en julio de 1919 el gobierno de Augusto B. Leguía, le permitió viajar por países europeos en el que consolido su formación política e ideológica, adhiriéndose al marxismo y a la línea de la Tercera Internacional o Comintern. En 1923 regresa a Perú con la intención de realizar una campaña de difusión de las nuevas tendencias políticas europeas y de la revolución bolchevique de Rusia. En 1926 es miembro de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) dirigida Raúl por Haya de la Torre e impulsar un socialismo latinoamericano, después tuvieron diferencias ideológicas y políticas sobre el socialismo soviético, la interpretación marxista de la realidad peruana en 1928, la construcción del concepto de antiimperialismo latinoamericano y la formación del partido político socialista o comunista con temas como el indigenismo y el campesinado que no entraban en la ortodoxia marxista europea.
Por lo mismo, José Carlos Mariátegui (1895-1930), es el principal teórico del pensamiento peruano llamado revolucionario sin revolución. Encontramos prodiciones radicales en los discursos sin movimientos radicales en la práctica, teoría y práctica separados.6 Algunos investigadores sobre José Carlos Mariátegui señalan que esto sucedió porque la precaria salud del político peruano.7
Ser revolucionario sin revolución, revolución en evolución revolucionaria, son conceptos enmarcados en la realidad histórica del pueblo latinoamericano. Esto demuestra que el concepto revolución de los revolucionarios latinoamericanos no es metafísico e ideal porque tiene existencia objetiva, objetivo-real, porque tiene sustento en las particularidades de la sociedad.
Los revolucionarios realizan su acción en los cuerpos sociales vinculados en la realidad, situación que está olvidando algunos dirigentes de los partidos políticos, en mayor énfasis algunos dirigentes actuales de los partidos políticos y de organizaciones políticas, no son revolucionarios; porque su tendencia es seguir en una cofradía política separada de la sociedad y esto lo demuestra al tomar decisiones en salones cerrados, que no entra ni el viento, y que sus decisiones se difunde en los medios de comunicación como algo relevante, pero no tienen contenido social, apoyo de las bases sociales; solo es un apoyo en abstracto no objetivo-real por lo que estos dirigentes están separado de la realidad y de la sociedad, en el espacio y en el tiempo; esta cofradía política es un cuerpo material  aislado, por lo tanto no existe fruto alguno de una expresión social concreto real; saben los revolucionarios que no existe expresión social alguna fuera de la sociedad real; y que ésta cofradía política es el reflejo de una abstracción, solo son especuladores y carecen de fundamento social.
Por ello, afirma Pierre Bourdieu: “La otra revolución simbólica en la cual se puede pensar, que es Mayo del 68, es interesante desde el punto de vista de la intuición conservadora, que encontró una verdad sociológica profunda. A saber, que hay una afinidad entre todas las jerarquías: quien altera una jerarquía altera todas las otras (o podría alterar)”.8
Por lo mismo, los grupos sociales de la sociedad real forman sus acciones y reacciones políticas para formar el concepto revolución, y dan vida a la revolución, a la “revolución en evolución revolucionario” como señala Jesús Reyes Heroles, y entonces tienen nexo real con el concepto revolución.
Así los revolucionarios latinoamericanos crean la posibilidad de un cambio y que puede tener repercusiones universales, entonces existe un nexo entre lo particular y lo universal, no están separados de la globalidad; están en indisoluble vinculación con lo universal; la particularidad de los revolucionarios latinoamericanos, construyen su propio concepto de revolución. Por lo tanto, ante un nuevo orden mundial, un nuevo orden en el campo económico, en el social y en el político, cultural; es un nuevo orden mundial diferente al del siglo XIX y siglo XX; están los pueblos latinoamericanos ante una nueva revolución diferente, ante un mundo diferente, ante una sociedad diferente al siglo XIX y el siglo XX; están en una revolución de avanzada, que evoluciona y revoluciona la vida de América Latina.
Dos de las características revolucionarias que se observan, están enmarcadas en el texto de Aristóteles, La política, que describe dos tipos de revoluciones políticas: a) Cambio completo desde una Constitución a otra; b) la modificación desde una Constitución existente.9 Esto es lo que esta sucediendo en las mayoría de los países latinoamericanos.
Podemos decir que el concepto revolución es un concepto moderno es usado el termino para nombrar la Revolución inglesa de 1688. Pero es la Revolución Francesa la que generaliza el término.
Los revolucionarios latinoamericanos del siglo XXI, están en movimiento. La razón y la fuerza están con ellos revolucionarios. Siguen buscando respuestas y averiguar qué cambios deben operarse que permitan el desarrollo de los país en la globalidad. Por consiguiente, los revolucionarios están listos para transformar Latinoamérica.
Podemos hacer una interpretación revolucionaria del siguiente párrafo de William Shakespeare, considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal, en su obra Hamlet, señala: “Reina: Buen Hamlet, deja tu color nocturno, y que tus ojos miren como amigo al Rey de Dinamarca. No busques siempre, con los párpados bajos, a tu noble padre en el polvo: ya sabes que es común, que todo lo que vive ha de morir, pasando a la eternidad a través de la naturaleza.”10
(Endnotes)
1 [Inédito] Pierre Bourdieu. El efecto Manet. ¿Qué es una revolución simbólica?
2 Ernesto Che Guevara, Táctica y estrategia de la revolución latinoamericana, Editorial Nuestro Tiempo. México, 1977.
3 Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.
4 Consultar a Samuel P. Huntington, The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order,
Simon & Schuster, Nueva York, 1996. Y otro obra importante, Samuel Huntington, Political Order in Changing Societies, Yale University Press, New Haven, 1968.
5 Jesús Reyes Heroles, Discursos políticos.
6 Sobre el tema recomiendo leer los siguientes textos que están en línea: http://www.patriaroja.org.pe/docs_adic/obras_mariategui/La%20escena%20contemporanea/index.HTM
7 Si existe interés estás al respecto consulta el libro de Manuel González Prada, Horas de lucha, Fondo de Cultura Popular, Ediciones Futuro, Lima, Perú, 1964.
8 Pierre Bourdieu. El efecto Manet. ¿Qué es una revolución simbólica?
9 Aristóteles, La política; se puede consultar e imprimir gratuitamente en el siguiente link http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=766
* Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales,

Categorías:Política

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