La radio comunitaria frente a los grupos de poder

La radio comunitaria
frente a los grupos de poder

Ernesto Arriaga

No fue sino hasta los años 80 cuando el carácter privado empresarial de la radio domina sectores y países en los que antes se practicaba un uso de la radiodifusión contraria al realizado en Estados Unidos. Esto es, la radio desarrollada en Norteamérica había desplazado a la hecha en Europa, es decir, una radio de servicio público. La radio de servicio público es, principalmente: comunicaciones eléctricas que deben ser, primordialmente, de carácter y servicio público, es decir, que esté abierto a todos los sectores de la población por igual y “sin distinción de ninguna especie”.Donde la participación de la sociedad sea lo más básico, de dar voz a otras voces, de que exista una participación de la sociedad que reclama un contenido con más peso en educación, cultura, tradiciones, adhesión de las supuestas “minorías”, organizaciones sociales, comunidades; medios con pensamiento crítico, con reflexión, etc. La radio de interés público es una intervención de la sociedad que es vista como mero producto consumidor, en ella se estipula la eliminación de la injerencia del Estado en determinación de las tarifas, se eliminaba cualquier interés y vínculo entre la radiodifusión y la ciudadanía y tendría total libertad en el negocio con sus anunciantes, sin la irrupción del Estado. Sólo tendrán relaciones jurídicas. Los particulares, integrantes de la sociedad son ajenos a estas relaciones. El Estado será el intermediario entre sociedad y radiodifusores.
Este cambio radical surgido en los ochenta, se debe principalmente a la hegemonía estadounidense de la “American Way of Life”, donde se inició la concentración a gran escala de los conglomerados transnacionales, que imponen las leyes fundamentalmente del mercado, contra una debilitada “cortina de hierro” inglesa.
El papel de los medios masivos de comunicación en los últimos treinta años se ha caracterizado en 2 vertientes: 1) la intervención privada con intereses meramente comerciales, económicos y políticos y: 2)  el papel de la sociedad civil como creadora de espacios alternativos con intereses meramente sociales.
Con el desarrollo de los medios de comunicación masiva en el siglo pasado -específicamente en los años treinta- en los países latinoamericanos ha existido una evolución, principalmente en la radiodifusión, de medios más nobles y con intenciones de información educadora y cultural a la sociedad, a intereses de control privado de estos medios con fines comerciales y de escaso peso educativo.
La radio en latinoamericana, en la primera mitad del siglo XX, destacó por un fin educativo y cultural, con sus respectivas intervenciones propagandísticas gubernamentales y algunas emisoras con claros tintes comerciales en la mayoría de los países. En el caso mexicano se observó que la radio cumple con una radiofonía al servicio público, en donde se emitía información cultural y educativa. Era  una radio propiedad del Estado y ésta lo ocupaba con fines propagandísticos y de instrumento de información. Llegando los años cuarenta, la radio sufre cambios en las emisiones del discurso, se inserta en el campo comercial con características de expansión.
Esto ocurrió casi al mismo tiempo en los distintos países latinoamericanos, exceptuando a Cuba y el caso interesante de Brasil. La radio brasileña contó con una organización dentro de su sistema de radiodifusión, a partir de asociaciones, clubs, financiada por sus miembros. Estas asociaciones  crearon una radio educativa y cultural sin propaganda comercial – que entró hasta 1932-, y crearon formas de comercial indirecto sin necesidad de intereses privados.
Durante un poco antes de mediados del siglo XX, la radio latinoamericana fue perdiendo su campo educativo, público y cultural, sustituyéndolo una radio eminentemente comercial, vacío, venida del “buen vecino” de los Estados Unidos y gracias a gobiernos afines a la política estadounidense de “liberación” Los gobiernos latinoamericanos facilitaron la entrada  del flujo del capital privado generando una radio con contenido estadounidense y propaganda comercial y política.
Otro de las manos por las que han pasado los medios de comunicación es, sin duda, las del gobierno; el papel del gobierno en los medios de comunicación ha sido, en la mayoría de los casos, frutos de censura, dedazos, burocracia, etc.
No obstante, existió participación positiva por parte de algunos políticos y sociedad civil a favor de una radio más plural, reflexiva y participativa, en la que se manejaran temas de educación y cultura, por mencionar algunos. Fue el caso de México y Venezuela. En México, se observó, en el gobierno de López Portillo, la modificación del artículo 6, con el fin de garantizar transparencia y derecho a la información, desgraciadamente éste no se reglamentó. En el caso de Venezuela el presidente  Carlos Andrés Pérez intentó abrir los medios de comunicación para que permitiera crear lo que se llamó “auténtico sistema mixto”, en la que medios públicos y privados permitiesen una mayor participación de mensajes orientados a la educación, cultura, cubrir las necesidades generales de información, etc. Esta propuesta fracasó.
En la actualidad y desde los ochenta se ha buscado la entrada a medios alternativos, con el fin de abrir  la participación de la sociedad, acceder a la información más libre y con distintos puntos de vista, así como el respeto y difusión de las conocimientos tradicionales de las comunidades indígenas, sus usos y costumbres y la prohibición de la  “monocultura” que tanto  ha pegado al mundo en este sistema globalizado en el que vivimos, así como la propaganda y el interés comercial. Se necesita más medios alternativos, pero es difícil el mantenimiento y su expansión por que pocas veces, casi nula, tiene ayuda simbólica del Estado, mayoritariamente se benefician de donaciones, cooperaciones, etc. Se tienen ejemplo de radios comunitarias en expansión en Colombia, que en los setenta empieza su expansión creando ALRED, América Latina en Red, sistema de radiodifusión vía satélite que enlaza 50 estaciones en América Latina y el Caribe. En México conocemos radios alternativas como ¡La qué Huelga! en Ciudad Universitaria, un espacio creado a partir de la huelga de la UNAM en 1999 y, de lado veracruzano, se encuentra radio Teocelo, una radio nacida en los años 70 iniciando una programación de 2 a 4 horas diarias en cobertura local. Todas estas radios alternativas son cobijadas por la AMARC (Asociación Mundial de Radios Comunitarias), creada en 1983 en Montreal, Canadá. Esta asociación busca apoyar y contribuir al desarrollo de la radiodifusión comunitaria en todo el mundo, así como la búsqueda democratizadora en los medios de comunicación.
Desde la década de los noventa se ha visto con preocupación las múltiples fusiones entre empresas transnacionales, esto con el fin de competir y expander sus negocios sin importar lo que están transmitiendo a los medios, si es basura o no. Est

as empresas  privadas dan a la sociedad televisión, radio y cine  chatarra, sin contenido, con el fin de inutilizar, enviciar de contenido soso y volver apático al ser humano mientras -ellos las empresas de entretenimiento-, siguen haciendo negocios mientras moldea la mentalidad e ideología de la sociedad.

En el caso mexicano un apego al sistema comercial y la similitud con procesos que vivió Estados Unidos en su tiempo, demuestra una fuerte renuencia a la práctica de una radiodifusión incluyente, participativa, democrática, en manos de la sociedad civil.
Es interesante ahondar en la creación y desarrollo de radios comunitarias, tanto en Europa como en América Latina, en oposición a la radio actual, cerrada y comercial. Las radios alternativas tienen diferentes denominaciones: las hay culturales, libres, alternativas, piratas, comunitarias, indigenistas, universitarias, estatales o gubernamentales, autónomas, mineras, cooperativas, rurales y barriales.
Tienen el propósito de desarrollar un medio plural, con objetivos de desarrollo social, en donde quepan todas las voces, y sin fines de lucro.
El sociólogo Armand Mattelart partió de una crítica en donde era necesario tomar en cuenta el papel del agente social y la relación de la sociedad civil con la comunicación, así como la edificación de la democracia tanto en la política como en su relación con los medios, así como la relación de los intelectuales y la cultura en la globalización comunicativa.
La globalización, y en particular la globalización e innovaciones en los medios de comunicación, necesitan de nuevos actores; nuevos territorios y nuevas y mejores formas de persuadir a la sociedad civil. Es por eso que distintas ciencias sociales se comenzaron a  involucrar y a interesarse en el estudio de los medios. Siendo la Etnografía del estudio y de los medios la que era más capaz para esta acción del proceso de selección y apropiación, y también sobre el estudio del contenido de los mensajes.
El rol de los mensajes discursivos de producción mediática remite lógicamente a un consumo por parte del agente social, pero también estos mensajes están cargados ideológicamente por las estructuras de poder para la práctica imperante de la relación autoridad-sumisión.

Categorías:Política

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