Depresión decembrina: Navidad, navidad… triste navidad

Heriberto González
El término “depresión” tiene un significado popular y otro psiquiátrico; curiosamente, ambos son muy semejantes. El estado o trastorno afectivo que llamamos depresión se acompaña de hipocondría e introspección; por lo tanto, la persona deprimida es consciente de que se siente mal y también está demasiado pendiente de su corazón, sus pulmones y su hígado, así como de sus dolores reumáticos.
En cuanto a la determinación popular del término depresión es la disposición de elementos buenos y malos conjugados en un espacio, los cuales (agítense antes de usar) entran en confrontación y provocan una escena bélica.
Imaginemos a un niño que pone en una mesa sus soldados e inicia una guerra entre ellos, genera dos bandos, lo buenos y lo malos. En esta confrontación ambos elementos le corresponden y le conciernen y dependiendo de la fortaleza de su “estructura yoica” podrá manejarse para confrontarlos de una manera en la que le provoquen o no daño. Es decir en su imaginario un soldado que agrede a otro podría generar un estado de culpa o bien de satisfacción, del manejo de estas emociones dependerá que se sienta “bien” por acabar con el enemigo o culpable por haberlo dañado.
Terminando las fiestas de los fieles difuntos es momento de llenar de color la vida, los buenos deseos la “felicidad” las fiestas, regalos y la conmemoración del nacimiento del “Salvador” (Léase desde la corriente ideológica y religiosa que convenga) colman el venidero mes de Diciembre.
Sin embargo detrás de la típica connotación de felicidad se enmascara también la tristeza, la cual en un estado agudo conduce a una depresión Decembrina.
Los más susceptibles de padecer una alteración emocional en época decembrina son sin duda adultos mayores y adolescentes, sin embargo, nadie está exento de sufrir una depresión en estas fechas. No es casual que en época decembrina en Hospitales psiquiátricos (por citar un espacio donde existe un monitoreo clínico del estado de ánimo y la conducta) aumente el índice de pacientes deprimidos y de actos suicidas ya sea fallidos o consumados.
Algunos estudios atribuyen las causas de éste fenómeno al desgaste anímico, económico y cotidiano que se va dando durante el transcurso del año; deudas, problemas familiares, problemas de trabajo, de pareja, perdidas y abandonos son sólo algunos de los factores que pueden generar una depresión.
¿Pero será sólo el factor emocional y la dinámica social la que influya en el aumento de la depresión en éste mes?
Recordemos que Diciembre viene acompañado, además de grandes cargas emotivas, también de cambios de temperatura importantes, variaciones en la intensidad de luz y calor que recibe nuestro planeta y todo esto desde luego influye también en el estado emocional y en la conducta (No es casual el binomio: frio=depresión y calor=manía).
De acuerdo con lo anterior la depresión decembrina es entonces multifactorial; inciden factores sociales, biológicos y climatológicos que están, desde luego, determinados por cada región. Por ejemplo: En una confusa y paradójica  relación simbólica con las fiestas de los fieles difuntos,  parece que en sentido estricto en estas fechas para algunos”muere el deseo de desear” y con ello consecuentemente menguan las fuerzas y las ganas de vivir. Estamos ante una mezcla de factores que pueden incidir en nosotros para presentar un  cuadro episodio depresivo.
Existen 3 tipos de episodios depresivos típicos: leve, moderado o grave. Por lo general, quien los padece sufre una pérdida de la capacidad de interesarse y disfrutar de las cosas, una disminución de su vitalidad que lleva a una reducción de su nivel de actividad y a un cansancio exagerado, que aparece incluso tras un esfuerzo mínimo.
También son manifestaciones episodios depresivos: la disminución de la atención y concentración, la pérdida de la confianza en sí mismo y sentimientos de inferioridad, las ideas de culpa y de ser inútil (incluso en las episodios leves), una perspectiva sombría del futuro, los pensamientos y actos suicidas o de autoagresiones, los trastornos del sueño y la pérdida de peso o el apetito.
En algunos casos, la ansiedad, el malestar y la agitación psicomotriz pueden predominar sobre la depresión. La alteración del estado de ánimo puede estar enmascarada por otros síntomas, tales como irritabilidad, consumo excesivo de alcohol, comportamiento histriónico, exacerbación de fobias o síntomas obsesivos.
Para el diagnóstico de episodio depresivo de cualquiera de los tres niveles de gravedad habitualmente se requiere una duración de al menos dos semanas, aunque períodos más cortos pueden ser aceptados si los síntomas son excepcionalmente graves o de comienzo brusco. Por ello si algún familiar amigo o conocido manifiesta los síntomas antes descritos es conveniente recomendarle que acuda a un especialista.

Categorías:Psicología

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